Por Siempre a Tu Lado

Por: Massiel Espinoza de México

CAPITULO 1 CAPITULO 6
CAPITULO 2 CAPITULO 7
CAPITULO 3
CAPITULO 4
CAPITULO 5

CAPITULO I: Clarisse Parker: Una actriz misteriosa

Los aplausos no se hicieron esperar, casi fulminaban el teatro, la actuación de Clarisse Parker fué soberbia, ella hizo una reverencia en señal de agradecimiento, todos le aplaudían sin parar, era simplemente excelente. Después de que los telones se cerraron, todos los actores por igual la felicitaron:

-Tu actuación fué excelente, no se como lo haces, parece tan real!-

-Gracias a todos, pero creo que no es para tanto, solo me surge del alma, eso es todo, además tengo a un excelente amigo y actor a mi lado. Respondió Clarisse a sus compañeros de escena mientras miraba a Jonn amigo y estrella masculina de las obras-.

Después uno a uno de los actores entraron en sus camerinos y solo quedaron Clarisse y Jonn:

-Lo que dijiste fue agradable, no pensé que yo fuera tan bueno y tuvieras tan buenas referencias sobre mi-.

-No debes subestimarte eres el único que hace que todo parezca real-.

-No lo se, yo me esfuerzo por hacerlo mucho mejor cada vez, pero a ti parece salirte del corazón, de una inspiración que........ bueno esta bien, ya no diré nada, solo una cosa: ¿que vas a hacer esta noche?-

-Bueno, tengo planes ¿porque lo preguntas?-

-Quería invitarte a celebrar el triunfo de la obra aquí en Chicago, sabía que iba a ser un rotundo éxito, lo dije y lo confirmo: a todos lados en los que actúe Clarisse Parker, el éxito será evidente-.

-Oh Jonn, tus palabras me halagan, pero desgraciadamente quede de verme con un viejo amigo mío, tú sabes que antes vivía aquí y ya que estaremos un tiempo muy corto quiero disfrutar de su compañía, espero que no te moleste-.

-Mmmmmmm, no te preocupes ya será después, pero promete que aceptaras mi invitación en otra ocasión-.

-Esta bien Jonn, en otra ocasión será-.

- Que te diviertas Parker-.

-Gracias Miller-.

Así se despidieron estos dos grandes amigos y estrellas de la actuación.

Clarisse se dirigió a su camerino, en verdad estaba emocionada por volver a ver a ese querido y entrañable amigo; en cuanto entró al camerino se apresuró a cambiarse de ropa y arreglarse un poco, ese reencuentro tenía que ser muy, pero muy especial.

Cuando acababa de arreglarse tocaron a su camerino:

-¿Quien es?-

-De la florería señorita Parker-

Ella se levanto y abrió la puerta, se encontró con un hermoso arreglo de rosas, pero no eran cualquier tipo de rosas eran......., ella las tomó y las dejó sobre una mesa, cuando iba a darle una propina al mensajero se sorprendió tanto al ver quien era

-¡¡¡Albert!!!-

Gritó con tal emoción que al verlo se abalanzo hacia él y lo abrazo

-Can.....Clarisse, estas más hermosa que antes-.

-Gracias Albert, y tú tan galante como siempre-.

Los dos rieron y nuevamente se abrazaron, era tal la emoción de aquellos viejos amigos que inmediatamente sin pensarlo salieron hacia un lugar menos concurrido y bullicioso.

Albert llevó a nuestra joven actriz a un viejo restaurante que ella conocía a la perfección, era pequeño y discreto pero con la intimidad y disposición que ellos requerían para hablar varias horas de cuanto se les pudiera ocurrir.

-Bueno, ya estamos fuera del teatro y fuera de quien pudiera conocerte, así que ya te puedes quitar esa atractiva, pero extraña peluca, Candy-.

Ella se quitó aquella peluca rubio-rojizo que llevaba en la cabeza, movió su cuello como descansando de ella, por fin aquel hermoso cabello rubio podía verse.

-Me da gusto volver a verte Albert, pero recuerda, con esta peluca soy Clarisse Parker y fuera de ella ya no puedo existir-.

-Si, lo se, y casi cometo una imprudencia al llamarte por tu nombre en el teatro, discúlpame, fue tal la emoción que........-

-No te preocupes Albert, lo importante es que ya estamos solos y nadie puede vernos aquí, pero si te recuerdo tener más cuidado la próxima vez- dijo Candy guiñándole un ojo, como en aquellos tiempos.

-Y bien, ¿que te pareció la obra?-

-Excelente, pero tu actuación fue soberbia, ¿de donde sacas inspiración?-

Candy bajó un poco el rostro:

-Tú sabes de donde Albert, tu sabes de donde-

-Oh, lo siento yo.......pero dime, ¿cuanto tiempo te quedaras?-

-Como tres semanas, eso depende de la respuesta de las personas hacia la obra-.

Candy levanto de nueva cuenta el rostro, pues sabía que Albert había decidido cambiar la conversación.

-Creo que la respuesta será más que evidente, puedo apostar que todos nosotros sentimos tu personaje, reímos, lloramos, nos compartes tus emociones ¿no piensas lo mismo?-

-Pues, no se..... creo que tienes razón, para eso existo, bueno es decir, para eso existe Clarisse Parker, para que haga vivir y transmitir las sensaciones a las personas, después de todo esto es todo lo que quería-.

-Si, claro eso es todo lo que querías- dijo Albert para si, con la mirada baja.

Después de varias horas en las que distintos temas salieron a relucir, decidieron dar un pequeño paseo por el parque, era ya casi media noche y ningún alma se veía por ahí, era excelente para Candy, ya que esa noche quería sentirse fuera de las miradas que cada noche la veían y que cada noche trataba de olvidar aunque sea por un momento.

Después de algunos minutos decidió que era tiempo de regresar al hotel, ya que seguramente todos estarían extrañados por su tardanza. Inmediatamente se dirigieron hacia el hotel, antes de llegar Candy se acomodó aquella peluca, lo hacía tan bien que siempre le quedaba perfecta, nadie podía percatarse de que aquella peluca en realidad no era su cabello; Albert algo sorprendido le dijo:

-Wow, Candy, ¿como haces eso?-

-Bueno mi queridísimo señor Andrey, esto es rutina para mi, aprendí a hacerlo incluso sin verme en un espejo, por lo tanto no debe de sorprenderse-.

Albert aún estaba impactado por aquella demostración de destreza por parte de su querida amiga. Al llegar a la puerta se despidió y quedaron de verse al otro día, Albert se despidió y subió a un carro con rumbo a Lakewood.

Cuando Candy subió a su habitación y entró en ella no pudo evitar un suspiro, con exactitud no supo que clase de suspiro fue, tenía tantos sentimientos encontrados que no supo que pensar o decirse así misma, solo quería descansar y eso es lo que hizo.

Cuando Albert llegó a Lakewood, George lo recibió en la puerta como era costumbre:

-Buenas noches señor Andrey, debe estar cansado-

-Buenas noches George, si, así es, en verdad hoy fue un día muy agitado-

Cuando Albert se retiraba a su habitación George lo detuvo:

-Disculpe señor, pero en su estudio hay un hombre que insiste en que quiere verlo-.

-¿Un hombre, y en mi estudio?-

-Si señor, discúlpeme por dejarlo pasa, pero ese hombre es algo violento y duro, así que no tuve otra opción-

Albert no dijo nada solo se dirigió con gran rapidez a su estudio, para ver quien era aquel misterioso hombre que se atrevía a pisar su casa y sin autorización.

Cuando Albert llegó, el extraño estaba sentado en su silla a espaldas suyas, Albert molesto casi gritó:

-Dese la vuelta y dígame inmediatamente quien es usted y porque osa entrar así-.

-Mi querido señor, ¿tan pronto se olvida de los amigos?-

Esa voz era muy conocida para él, pero no estaba seguro de quien era:

-La verdad caballero, no se quien es usted, y por supuesto que recuerdo a mis amigos-

-Pues no lo parece. Agregó la voz mientras se daba vuelta para quedar frente a frente con Albert-.

-¡¡¡TÚ!!!- dijo sorprendido al ver de quien se trataba

-Si, yo, y tal parece que te estas haciendo viejo, tu memoria te falla Albert-

Albert no podía creer que ante sus ojos estaba aquel querido y entrañable amigo que creía perdido o sin rumbo.

-Pe...pe....pero, ¿que haces aquí?

- He venido a recordar

-¿A recordar que?

-Tu sabes, mas bien a recordarla a ella.

Albert se quedo sin habla, era a la última persona que esperaba ver en Chicago, pero aún así le daba gusto tenerlo con él, pero en esos momentos en su pensamiento solo existía una palabra: ‘’CANDY’’.

CAPITULO II: Desahogándose

-Toc, Toc, señorita Parker, su desayuno esta listo, ¿esta usted despierta?, hola......

Candy estaba sumergida en un profundo sueño, estaba muy cansada, y no pretendía ni quería despertarse, pero al oír que la llamabas, se despertó sobresaltada, se puso inmediatamente una bata y su peluca, la despeinó un poco y abrió la puerta.

-Miller.... es decir Jonn, ¿que haces aquí?

-Pues bien, decidí traerte el desayuno, pero creo que estabas dormida, lamento haberte despertado yo.......

-No, no, nada de eso pasa, después de todo ya era hora de levantarme.

Jonn pasó al cuarto de Candy, dejó el desayuno en una mesa y se sentó en un sofá cerca de la cama.

Candy saboreaba el delicioso desayuno que estaba ahí, después de un momento de silencio Jonn lo rompió:

-Parece que te divertiste mucho anoche, verdad

-Si, ya lo creo.

-Ese hombre es mayor que tú, la verdad, no se si sea correcto que salgas con él, y más de noche.

-Hay Jonn, no seas anticuado, Albert es mi amigo, es como el hermano mayor que nunca tuve, además él fue el único que me ayudo y me apoyo para hacer realidad mi sueño de actuación...... Y uno de los que saben mi secreto. Estas últimas palabras Jonn no pudo escucharlas, pero aún así Candy trató de poner su mas bella sonrisa, mientras trataba de disfrutar su desayuno.

-Bueno esta bien no insistiré con ese sujeto, pero hay una interrogativa que desde hace tiempo quiero preguntarte.

-De que se trata Jonn, habla, con confianza

Jonn lo medito bien, no quería aparentar atrevimiento

-Bueno Clarisse, te conozco desde hace tiempo, tú y yo somos los artistas principales en las obras de nuestra compañía teatral, pero aún así no te conozco lo suficiente.

Candy sabía hacia donde se dirigía Jonn.

-Bueno si ya lo se, pero es que......... en realidad mi vida no tiene mucha importancia.......el teatro es mi vida y.........

-Si eso lo se, pero Clarisse, ¿quien eres?

Candy quedo en silencio, no supo que contestar, ella no podía decirle que era un Andrey, ni mucho menos que ella aparentemente estaba.........en esos momentos estaba entre la espada y la pared, sabía que ese momento se acercaría, el momento en que alguien le preguntara quien era y que era de su pasado, pero aún no estaba preparada para eso, en eso:

-Discúlpame Clarisse, no debí preguntarte nada, te pusiste pálida, y es entendible.

-No Jonn. Dijo Candy un poco más tranquila, mientras se levantaba de la silla donde estaba desayunando. -Tienes todo el derecho a preguntar, tú y yo somos muy buenos amigos, tú me cuentas tus preocupaciones, tristezas y problemas, creo que es justo lo que me preguntas.

-Esta bien, solo dime lo que tu quieras o no me digas nada, pero si apreciaría que empezaras a tener un poco más de confianza en mi, como yo la tengo contigo.

¿Que voy a decirle, no puedo decirle la verdad pero tampoco puedo mentirle, que haré? pensó Candy.

-Sabes? -dijo Jonn parándose del sofá en donde estaba. -Parece que la actuación no estaba como primera opción en tu vida-.

-¿Como?, a que te refieres con eso?-

-Pues que parece que tu meta era otra cosa, no se, algo totalmente diferente a lo que haces ahora-.

Candy guardó silencio, ¿En verdad se notaba tanto?. Se preguntó a si misma. Candy se dio cuenta de que Jonn trataba de ponerle las cosas más fáciles, así que ese era el momento indicado para hablar:

-Pues si, tienes razón, la verdad es que yo quería ser enfermera-

-En serio? Tú como enfermera? Ja,ja, no te imagino-

-No te burles Miller, en verdad entré a una escuela de enfermeras y fui una-.

-¿Y porque no te quedaste como tal?-

-Porque el sueño de actuar pudo más que otra cosa-.

-¿Y como decidiste ser actriz?-

Candy se acercó al espejo y pudo ver en su reflejo la mañana era hermosa, como aquellas mañanas de antaño, se recargó en la ventana y empezó a hablar:

-Hace muchos años conocí una gran actriz, su hijo quería seguir sus pasos y así lo hizo, a pesar de las oposiciones de su padre. Él triunfó con gran éxito; el triunfo fue evidente para él como para su madre, parecía que estaban destinados para eso. Después de un tiempo conocí a otra actriz quien me cautivo profundamente, mi amigo triunfó y lo hizo como una estrella nueva que brilla en el firmamento, a él lo conocía muy bien; recuerdo haberle mencionado que me hubiera encantado interpretar a Julieta a su lado, el se rió y simplemente me dijo que no era probable que sucediera pues yo no estaba destinada a la actuación. Desde ese día traté de olvidar esa absurda idea, pero no pude, el hecho de sentir lo que él sentía arriba de un escenario era demasiado grande, quería demostrarle a las personas que yo también podía brillar, así que le pedí ayuda a Albert.

-¿El sujeto de anoche verdad?

-Si a él, al principio dijo que era una locura, pero al final terminó dándome la razón y me apoyó para hacer realidad mi más oculto pero gran sueño. A nadie le conté nunca sobre este secreto, solo a él y a.......

-¿A quien?- preguntó Jonn emocionado.

-A dos grandes mujeres que considero mis madres, ellas me apoyaron y...... aquí estoy, tratando de dar lo mejor de mi.

-¿Y la otra actriz, que pasó con ella?

-Desafortunadamente ella murió y no pudo lograr su sueño, es por eso que cuando subo a un escenario lo hago por ella y por mi, para cumplir el sueño de las dos.

Jonn observó que Candy o Clarisse como él la conocía miraba su reflejo como quien jamás lo había hecho, parecía que recordara algo.

-En verdad, que eso yo nunca me lo hubiera imaginado, y que pasó con tu amigo el actor.

Candy volvió en si, bajo la cabeza un poco pero la levanto enseguida-.

-No lo se, después de un tiempo desapareció sin dejar rastro, no se nada de él, solo espero que esté bien, cada noche ruego y pido a Dios por él.

-Que extraño sujeto-.

-Si ya lo creo- dijo Candy con una pequeña sonrisa, pero tristeza en la mirada, como recordando a su querido "amigo" .

-Sabes? Te voy a decir un secreto, y mi más grande ilusión-.

-¿Cual es?- preguntó Jonn, se le notaba la curiosidad en cada pregunta, en verdad nunca se imaginó que la vida de su compañera fuera tan..........emocionante.

-Pues yo siempre he querido hacer Romeo y Julieta-.

-¿Y eso es secreto?-

-Claro, porque me encantaría hacerla con.......mi amigo, si, con él, estar a su lado en el escenario, tomar parte de su mundo, como él lo llamaba, en verdad ese siempre ha sido mi más grande sueño-.

-Espero que algún día lo logres Clarisse, en verdad, y si no puede ser con él, ¿lo harías conmigo?-

Candy observó a Jonn, esté la miraba fijamente, ella sintió que su cara se sonrojaba, pero para no parecer insegura contestó:

-Por supuesto que si, después de todo, tu y yo somos amigos, ¿No?. Y le guiñó un ojo.

Jonn supo agradecer aquel gestó, así que le sonrió.

-Toc, Toc, ¿Ya estas despierto?-

-Si Albert, pasa-

Albert entró al cuarto de su invitado, él estaba sentado junto a la ventana contemplando el jardín pero en especial a las ‘’Dulce Candy’’, que rodeaban el jardín.

-Terry, hoy es un día muy lindo, porque no me acompañas, tengo negocios que realizar-.

-No Albert, me gustaría estar solo, quiero contemplar su mundo, y solo estar con ella, aunque sea con el pensamiento. Terry se veía mal, en verdad estaba mas delgado, pálido, y sus grandes ojos azules habían perdido aquel brillo que lo caracterizaba-.

-Terry no puedes estar toda la vida así, no comes, no haces nada, dejaste el teatro y te haz vuelto........amargado y violento.

Terry lo vio sin interés:

-La verdad la vida sin ella.........ya no me importa, ya no me importa nada. Y volvió a mirar a la ventana-.

-Esta bien Terry como quieras, sabes, me da gusto de que vinieras, no sabía nada de ti, gracias al cielo viniste y..........Bueno Terry me voy, espero que comamos juntos, pasaré por ti a mediodía, y no quiero una respuesta negativa, entendido-.

Terry, trató de hablar pero vió que era inútil, así que solo movió la cabeza en señal de afirmación.

Albert salió de la habitación, no sin antes decirle a George que lo cuidara bien, la verdad no estaba seguro de que tontería pudiera cometer Terry, y más en aquel estado tan denigrante en el que se encontraba.

Era ya medio día, Candy y Jonn estaban algo cansados pues ese día ensayaron mucho para la función de ese día, para esa hora Candy y Jonn estaban libres hasta la hora de la función:

-Jonn, qué te parece si te invito a comer, la verdad ya tengo hambre-

-Si claro, me parece excelente después de todo me debes una invitación, pero seré yo quien pague-.

-Esta bien, pero después quiero mostrarte un lugar mágico y maravilloso para mi-.

Jonn la miró del mismo modo que lo hacía sin que Candy lo notara, él estaba perdidamente enamorado de ella, Jonn se lo había insinuado un par de veces pero Candy no aceptó, a él solo podía verlo como el compañero y amigo que era para ella, Jonn se había resignado por el momento, pero estaba decidido a no darse por vencido y a seguir luchando por que algún día lo aceptara en su corazón

Candy se sonrojó y agregó:

-Para que quedemos a mano con la cita, ¿estas de acuerdo?-

-Claro que si, lo que tú digas estará bien-.

Ambos salieron rumbo al restaurante que una noche antes sirvió de escenario para Candy y Albert.

Mientras tanto dos buenos amigos están sentados en el jardín de Lakewood, después de una muy satisfactoria comida:

-Ya quita esa cara Terry, después de todo salir un poco te va a ayudar.

-Como puedes decirme eso, ya te dije que no me importa nada

-Tienes que hacer algo, te estas derrumbando y no quiero que te suceda algo que podamos lamentar después, yo voy a ayudarte a superarlo, y si no, tal vez te pueda dar una pequeña ‘’sorpresa’’.

-No quiero tu lástima Albert, vine aquí esperando recordarla y buscando la paz que necesito

para acabar con todo, no a buscar a alguien que quiera enseñarme a vivir de nuevo-.

-Que bueno que lo mencionas, porque esta noche asistiré a una fiesta que darán en honor de, bueno eso no importa, el punto es que quiero que vengas conmigo. Ah! y como te dije en la mañana, no quiero negativas, eh?

Terry miró a Albert sorprendido, tal pareciera que todo lo que le había dicho hasta ahora no

hubiera existido, Terry lo miró seca y fríamente, pero no dijo palabra.

-No me mires así, tu viniste a Chicago tratando de olvidar y de acabar con todo, pero inconscientemente llegaste a mi casa implorando ayuda, yo se que es duro, fue duro para todos, pero lo superamos, y sabes ¿porque?-

El movió la cabeza negativamente contestando a la pregunta de Albert, pero sin emitir sonido, solo lo miraba fijamente:

-Pues porque eso es lo que ella hubiera querido, crees que le daría gusto ver en lo que te haz convertido? En un amargado y frío hombre, alguien completamente distinto al hombre del que ella se enamoró, tienes que salir de ese hoyo y levantarte, si no lo haces por ti, hazlo por ella-.

Terry no decía nada, solo miraba a un Albert que nunca conoció antes, sus palabras resonaban como fuertes tambores en sus oídos, una parte de él sabía que Albert tenía razón, pero otra se negaba a aceptar aún, aquella dura y cruel realidad.

Albert lo miraba esperando respuesta, supo aguardar, sabía que su dolor era inmenso, se sentía culpable por no poder decirle la verdad, aquella verdad que acabaría con su desgracia enseguida, pero Albert también se dio cuenta de que Terry necesitaba superar muchas cosas por si solo, tenía que volver a vivir y a sonreír.

-Creo que tienes razón Albert- por fin habló Terry.

-Claro que la tengo, Terry, tienes que desahogarte, vamos cuéntame, que fué de ti cuando te enteraste, que piensas, en fin todo. Se que será doloroso, pero esa es la única forma de no matarte más-.

Terry lo miró, pero ahora con unos ojos que imploraban compasión, sabía que hablar dolería más que recordar, pero él tenía razón, si no lo hacía iba a morirse lenta y amargamente, después de unos minutos, por fin se desahogó:

-Aunque han pasado algunos años, dos para ser exactos, han sido crueles para mi. Al principio pensé que todo esto solo era una absurda pesadilla y que cuando despertara todo sería eso, un mal sueño, pero no fue así, intenté olvidar, te juro que lo intenté y lo sigo intentando, pero simplemente no puedo; ella era mi razón de vivir, mi primer pensamiento en la mañana, mi mundo, mi ideal, simplemente mi todo. Yo sabía que ella estaba ahí para mi, que si deseaba verla la vería a pesar de todo y de todos, aún cuando ella renunció a mi, para satisfacción de Susana, pensando siempre en mi felicidad, aún así no la pude olvidar y no lo haré nunca.

Estaba preparado para lo que fuese, si se casaba, sufriría, si, pero aún estaría aquí, si se iba lejos, la extrañaría pero seguiría aquí; estaba preparado para cualquier posibilidad, pero nunca pensé en la muerte. Ella me la arrebató cobardemente, y solo me dejó de recuerdo está armónica que es todo, todo para mi, desde el instante en que me la dió en el colegio San Pablo, desde el primer instante en que la toqué, desde ese momento la sentí mía, solo mía y nadie, a pesar de todo me la pudo ni la puede arrancar del corazón, después de eso simplemente no quise saber de nadie ni de nada, solo quería desaparecer para estar junto a ella, aún así fui cambiando, incluso Susana, me tuvo mucha paciencia, más de la que yo hubiera imaginado, pero como todo tiene un límite, se acabó, se cansó de mi, y simplemente se alejó, el teatro era solo una cosa más y la dejé, vagué sin rumbo y sin dirección, solo pensando en el pasado y en lo que pudo ser.

Me volví amargado y siempre estaba a la defensiva de todo, en todas partes la veía, en cada rostro la miraba, me estaba volviendo loco, por fin pensé en venir a verte, y tienes razón cuando dices que inconscientemente vine aquí buscando ayuda, pues sé que solo tú comprendes y sabes mi dolor, y también se que tú me ayudaras, no a olvidarla, pero si a levantarme......

Terry siguió hablando, de su pasado y de su vida, las lágrimas brotaban de sus ojos, y no las impedía, simplemente dejó que salieran conforme le relataba a Albert su dolorosa vida. Albert se dio cuenta que la "muerte de ella" no era lo único que lo hacía sufrir, que no era el único dolor que tenía guardado. Se dió cuenta de que tenía que lograr que Terry se levantara de aquella dura caída que creía perdida.

CAPITULO III: Confusión de Sentimientos

Candy y Jonn salían del restaurante cuando tomaron un carro con dirección al lugar que Candy le había prometido a Jonn. En el camino conversaron de diversos temas, entre ellos sobre aquel misterioso lugar el cual tenía intrigado a Jonn.

-A donde vamos Clarisse, espero que ese lugar sea tan hermoso como me lo describiste-.

-Por supuesto que lo es, y más ahora que los campos florecen y todo es verde y lleno de vida-.

-Cuando hablas de ese lugar se te ilumina el rostro, ya veo que en verdad es muy importante para ti-.

-En realidad lo es, ahí crecí y tengo muchos recuerdos hermosos de él-.

Candy sonreía de tal forma que parecía que el sol se ocultaría por la brillante mirada y la flamante sonrisa que Candy extendía de lado a lado.

Si Candy era feliz, entonces Jonn lo era, y más si ese lugar era tan importante que quería mostrárselo. Tal vez esté será el día en que por fin ella me acepte pensaba Jonn mientras miraba a Candy. Por fin llegaron, Jonn se sorprendió al ver que aquel lugar era tan hermoso o mas de lo que Candy le había dicho. Candy corrió a la pequeña cabaña que estaba al pié de una gran colina, Jonn no podía corre tanto, no estaba acostumbrado, pero trató de seguirle el paso a su emocionada compañera.

-Hermana María, Señorita Pony, donde están? Respondan!!!- gritaba Candy, al mismo tiempo que empujaba la puerta de la entrada, Jonn aún no llegaba cuando la Hermana María sobresaltada gritó su verdadero nombre, antes que nada ella la abrazó y le dio un gran beso en la mejilla pero inmediatamente le susurró al oído que recordara que ella era Clarisse Parker y que llevaba a un acompañante.

La Hermana María movió la cabeza afirmativamente y abrazo a su querida Candy, no podía creer que estuviera ahí.

-HOLA ¿HAY ALGUIEN?- gritó Jonn mientras trataba de recuperarse de semejante agitación.

-Oh, Jonn, que pena, es que yo........

-No te preocupes Parker, me tengo que acostumbrar a tu ritmo, después de todo ya querías llegar ¿o no?-

Candy y la hermana María lo vieron muy agitado, se vieron y luego se rieron, Jonn quedó algo confundido por las risas.

-No se preocupe señor, es solo que nunca me imagine a alguien tratando de alcanzar a esta alegre señorita en una carrera colina abajo-.

-Oh, ya entiendo, así que Clarisse es en realidad una buena atleta verdad? -

-Si, así es señor-.

-Uy! Que mal educada soy, hermana María él es Jonn Miller, amigo y compañero de escena, Jonn, ella es la Hermana María, mas bien una de mis madres.

-Tanto gusto. Dijeron los dos con una sonrisa en la boca.

-Clarisse me ha hablado de usted, señor Miller, me dice que es un excelente actor y muy buen amigo, y ya veo que así lo es.

-Gracias, en verdad no sabía que Clarisse me tenía en tan buen concepto, pero por favor dígame Jonn, no me gustan las formalidades.

Estuvieron así charlando un buen rato, hasta que Candy reaccionó:

-Hermana María, que distraída soy, ¿donde está la señorita Pony?

-Hay Clarisee, esta en la capilla rezando con los niños, te haz vuelto muy distraída.

Candy se sonrojó un poco y fue en busca de su segunda madre, como la Hermana María lo dijo, la señorita Pony estaba rezando en la capilla, pero los niños se habían ido a jugar , ella la tocó con mucho cuidado en el hombro, ella exaltada volteo, su cara se iluminó con una sonrisa demasiado grande como para describirla, las dos se abrazaron y por un minuto un pequeño y fino hilillo de lagrimas recorrieron los rostros de las dos damas.

Después de que Candy le contó el motivo de su visita, la señorita Pony entendió que su situación era mucho más complicada que antes, Jonn insistía mucho en su pasado, y que mejor lugar que ese, fue ahí buscando la ayuda de sus dos madres y por supuesto ellas la ayudarían.

Despues de un rato de conversar, Candy decidió visitar a los chicos con la Hermana María, eso era un pretexto perfecto para que la señorita Pony le ayudara con su dilema, cuando los dos se quedaron solos él rompió el silencio y le dijo:

-Este lugar es muy importante para ella, ¿verdad?-

-Claro que lo es, después de todo en este lugar creció y aquí tiene muchos recuerdos-.

-Aquí creció?-

-Si, así es-.

Jonn se levantó de la silla en donde estaba, caminó hacia la ventana y vió que Clarisse se acercaba a los niños y estos la abrazaron, pudo comprobar que en ella había una gran sonrisa y una felicidad enorme, después de meditar un rato Jonn por fin habló, no quería ser grosero con su anciana anfitriona:

-Disculpe mi atrevimiento señorita Pony, pero, tal vez usted pueda ayudarme un poco-.

-Claro, dígame, de que se trata, ¿es sobre Clarisse verdad?-.

-Si así es, siendo usted la madre de Clarisse, la conoce mejor que a nadie, y siento que puedo confiarle este, bueno, este dilema-.

Ella asentó con la cabeza y el empezó ha hablar:

-Yo la conocí hace mas o menos dos años en Florida, ella buscaba oportunidades de actuación, hizo audiciones en varias compañías, todas ellas estaban impactadas por su forma tan natural de actuar, todos los directores la buscaban, no querían perder a tan talentosa actriz, pero después de pensarlo decidió entrar a nuestra compañía. En ese entonces yo audicionaba para un papel principal, estaba tan concentrado en mi audición que no me importó otra cosa, cuando subí al escenario, pude verla de espaldas, por el momento no me llamó la atención, después por medio de otro compañero me enteré de que ella era la nueva actriz principal.

Bueno, como le dije yo estaba muy concentrado, me tocó hacer algunas muestras de mi talento y todo salió a pedir de boca, tenía el papel casi en el bolsillo, pero todavía faltaba la escena con la actriz principal; yo estaba un poco nervioso, nunca había trabajado con alguien diferente que no fueran mis compañeras de actuación, cuando la prueba llegó traté de mostrarme indiferente hacia tal situación, lo único en mi cabeza era salir bien y conseguir el papel. Cuando por fin la vi, sentí algo que había olvidado, fue una sensación poco usual, ella se desenvolvió prácticamente como si estuviera en su casa, jamás había visto una demostración de talento tan perfecta. Yo me puse nervioso pero continué mi papel, gracias al cielo todo salió bien y conseguí mi primer protagónico y ese fue el inicio para la carrera de los dos.

Desde ese momento me convertí prácticamente en la sombra de Clarisse, mi corazón me reclamaba y me reclama estar junto a ella, después de todo nos hicimos amigos, muy buenos; algunas veces le insinué mis sentimientos, pero desgraciadamente mi intento falló, ayer apenas me contó otro poco de su pasado y parecía un poco asustada, traté de entender, pero no pude, prácticamente me dijo nada, y ahora me trae a este lugar tan importante para ella, la verdad estoy confundido, y quisiera, si no es molestia, que me ayudara a comprender lo que todavía no entiendo y trato de entender-.

La señorita Pony lo miraba desde la silla en donde estaba, los ojos de Jonn reflejaban tristeza y esperanza, pero ella sabía que Candy jamás le correspondería, tomó un poco de aire y pensó muy bien las cosas antes de hablar:

-Jonn, yo se que esto debe de ser duro para usted, pero tiene que comprender que la vida de Clarisse ha sido muy difícil, ella creció aquí, prácticamente somos su familia, tuvo que soportar duras pruebas para comprender que este mundo no es de color de rosa como ella siempre lo había imaginado, por lo tanto debe darle tiempo y debe tener paciencia, si en algún momento de sus vidas ella llegara a aceptarlo, entonces ella se lo dirá frente a frente, pero si su corazón no quiere aceptarlo, más que como el buen amigo que ella ve en usted, se lo dirá también, pero el tiempo lo dirá todo-.

-Ya lo se soy paciente pero............

-Usted, prácticamente esta con ella la mayoría del tiempo, debe conocerla a la perfección, sus gustos, disgustos, en fin todo, usted mismo dijo que se convirtió en su sombra, por tal motivo debe de entender su forma de ser-.

-Claro, claro, pero aún no........... aún sigo confuso-.

Él tomó asiento nuevamente, su rostro miraba hacia el piso, tenía las manos en la cabeza apoyadas en las piernas, la señorita Pony le dio una sonrisa piadosa y le acarició el cabello como cuando una madre lo hace con su hijo:

-Ella se enamoró muy niña, pero ese amor murió de una cruel manera, sufrió mucho y el único consuelo que le quedó fué este lugar, después conoció a otra persona, eran el uno para el otro, lamentablemente el destino les jugó una mala partida y se separaron, ella trató de olvidar, pero tal vez aún vive en ella, y aún lleva la esperanza de algún día estar junto a él. Este lugar es tan valioso para ella, que solo los seres más queridos lo conocen, es tal vez por eso que lo trajo, porque para ella usted es un ser muy querido, y tal vez usted es la cura que ella necesita para su dolido corazón-.

Jonn levantó lentamente la cabeza y la miró a los ojos, por un momento pudo ver la piedad de aquella vieja pero sabia mujer, le dio un beso en la mejilla y luego le dijo:

-Tiene usted razón, nunca pensé que ella tuviera tantos problemas en su vida, es por eso que nunca quiere contarme nada, y si lo hace lo hace a medias, debe ser muy duro. He sido un egoísta y un tonto, usted tiene razón, seré paciente y sabré esperar, después de todo ¿Yo puedo ser su medicina o no? finalizó Jonn con una sonrisa tan profunda como el océano.

Ella le contestó del mismo modo, ahí nacía una nueva amistad, ahora Jonn comprendía porque Candy quería tanto a sus dos madres y aquel hermoso y bellos lugar.

Después de un tarde muy agradable Candy y Jonn se despidieron, tenían que llegar a la función de esa tarde, Candy prometió volver después y hacer un día de campo con todos los niños del hogar, ya que para ellos Clarisse Parker era lo mejor en el mundo.

Se despidieron y se dirigieron al camino, esperando que pasará algún transporte que los pudiera llevar a la ciudad, afortunadamente un campesino que se dirigía a las afueras de Chicago los llevó hacia allá, en el camino solo hubo silencio y se podía escuchar incluso la respiración de los dos y el poco aire que soplaba:

-Lo siento mucho Clarisse, discúlpame-

-Que es lo que tengo que perdonarte-

-Lo egoísta e imprudente que he sido contigo, nunca me imaginé que tu vida hubiera sido tan..........

-No te preocupes, todo está olvidado. Y guiñándole un ojo hizo que en la cara de Jonn se dibujara una sonrisa-.

Cuando llegaron al teatro se dispusieron a arreglarse para la actuación de esa tarde, al entrar en su camerino, Candy observó que había otro gran ramo de Dulces Candy juntó al que le había dado Albert la noche anterior, este traía un recado que decía así:

Srita. Clarisse Parker:

Esta noche nos veremos en una recepción que han organizado especialmente para el elenco de su gran y exitosa obra, espero que asista, ya que le tengo una gran sorpresa, la cual si no me equivoco será satisfactoria para usted, como lo fue para mi.

Espero su asistencia puntual después de que finalice la obra, mandaré a George por usted.

IMPACIENTEMENTE:

Albert W. Andrey

Candy estaba extrañada por la nota, tanto que no se dió cuenta de que Jonn estaba a un lado de ella, él le tocó un hombro y ella gritó:

-Jonn, ¿porque entras y me asustas de esa forma?-

-Estuve llamando afuera un buen rato y no me contestabas, me preocupe y por eso entré,

¿Sucede algo?-

-Si, bueno, no...............

-Entiendo, cosas personales eh? Seguramente un admirador, no te preocupes solo entré para ver si estabas bien, apúrate, ya casi salimos a escena-.

Jonn salió del camerino de Candy, esta se quedó unos minutos pensando y luego salió apresurada hacia el pasillo:

-Jonn, Jonn, espera-.

-Que sucede, ¿pasa algo?-

-Si, ¿te gustaría asistir conmigo a la fiesta de esta noche?-

-¿fiesta?..........Ah! si la recepción, me dijeron cuando entré, pensé que no asistirías, esa clase de reuniones no te gustan, ¿o si?-

-Bueno no, pero Albert me invitó y.......

-Ah, bueno, pero porque me dices que si quiero ir contigo, no me estas diciendo que te invitó tu amigo Albert?-

-Si, pero es que no conozco a nadie y además, bueno yo............solo quiero que vayas conmigo, si no quieres le digo a alguien que............

-Claro, acepto, pero no te enfades, te vez más bonita cuando sonríes-.

Diciendo esto Candy se sonrojó, él solo le dijo que estaría listo en cuanto la obra finalizara, quedaron de verse en la entrada del teatro y así fue.

Candy llevaba un hermoso vestido verde que contrastaba perfecto con sus ojos y con su esbelta figura, su pelo o peluca la arregló de tal forma en la que una Dulce Candy pudo acomodarse a la perfección el él. Jonn por su parte vestía elegantemente, su figura alta y atlética se distinguía a la perfección. Jonn era un hombre muy apuesto a pesar de todo, cuando Candy llegó a su lado, él no podía creer lo hermosa que estaba Clarisse, solo se limito a decirle caballerosamente que estaba hermosa y radiante, inmediatamente apareció en escena George, puntual como Albert lo indicó, los tres subieron al auto y se dirigieron a una elegante y enorme mansión, la cual serviría de marco para la dichosa fiesta.

Cuando entraron en el salón, todas las miradas estaban fijadas en la joven pareja de actores, en verdad que parecían la pareja perfecta.

Candy trató de localizar a Albert, pero por más esfuerzos que hizo no lo localizó, se dispuso a conversar con Jonn y con algunos admiradores de la pareja, cuando una mano la tocó por el hombro:

-Hola, te ves preciosa, que bueno que viniste-

-Albert, me asustaste, donde estabas, no te encontraba-

-Eso no importa, quiero mostrarte algo, o más bien dicho presentarle a Clarisse Parker a alguien-.

-Pero Albert, no puedo dejar a Jonn sólo-.

Albert no se percató de la presencia de Jonn, eso implicaba un obstáculo en sus planes

-Tienes razón Clarisse, he sido muy desconsiderado-.

-Bien, Jonn, déjame presentarte a mi buen y querido amigo Albert W. Andrey-.

-Mucho gusto, Clarisse me ha contado sobre usted y la verdad tengo que agradecerle-

-Agradecerme, ¿porque?-

-Pues por ayudar a Clarisse cuando más lo necesita-.

Los dos hombres se quedaron conversando, a estas alturas a Jonn ya no le era tan indiferente aquel hombre alto, de cabellos rubios y de simpático carácter, al contrario, ahora empezaba a entender porque su querida Clarisse lo quería tanto.

Así estuvieron conversando por varios minutos, conversando de diversos temas, como dos viejos amigos, que en realidad tenían mucho en común. Candy estaba feliz, porque por fin sus dos mejores amigos se conocían, su alegría era tal, que hasta los dos la notaron

-¿Te pasa algo Clarisse?- preguntó Albert

-No nada, lo que sucede es que estoy feliz porque por fin se conocen-

-Bueno la verdad tengo que confesarle señor Andrey...es decir Albert, que al principio me era usted indiferente, pero ahora que lo conozco un poco mas, la verdad es que no somos tan diferentes de todo y que tenemos una cosa en común-.

-Gracias, lo mismo digo pero........ ¿cual es esa cosa en común que tenemos?-

-Pues a Clarisse-.

Los dos rieron y Candy también lo hizo, Candy pensó que en ese momento nada más podría ser tan especial.

Albert reía pero:

-Oh, Santo Dios, como pude olvidarlo!-

-¿Que sucede Albert?- dijo Candy algo preocupada

-Es que..............bueno en un momento regreso, hay una persona que tengo que presentarles- Albert dio media vuelta y se alejo, perdiéndose entre las personas.

Ambos actores quedaron perplejos, Candy no entendía nada, estaba algo emocionada por conocer a esa persona, en la que Albert insistía mucho. Albert tardó bastante, ella se empezaba a preocupar, Jonn se dio cuenta de su inquietud.

Después de un momento la música inició, era la perfecta oportunidad de Jonn:

-Disculpe mi osadía, ¿pero me concedería esta pieza, mi querida dama?-

Candy lo vió extrañada. A Jonn no le gustaba el baile, pero ahora se lo estaba pidiendo. Ella le dió su mano y se dirigieron al centro del salón, las miradas estaban puestas en ellos dos, a pesar de que habían personas bailando; su sincronía era perfecta, sus movimientos parecían uno solo, eran simplemente perfectos.

-No sabía que bailaras tan bien Jonn, pensé que no te gustaba bailar-

-Gracias, la verdad no me gusta mucho, pero tratándose de una ocasión tan especial, y teniendo a una dama tan hermosa a mi lado, quien se acuerda de eso-.

Candy miraba a Jonn de distinta manera, nunca se había dado cuenta de que Jonn fuera tan considerado con ella, siempre lo vió dándole la mano en situaciones difíciles, pero ahora era distinto; esta es una noche maravillosa, se dijo a sí misma; pensamientos y sensaciones nuevas la estaban envolviendo, cuando la música acabó y tuvieron que parar, la gente se deshizo en aplausos, Candy no supo que hacer, solo se sonrojo al igual que Jonn y los dos se dirigieron hacia uno de los extremos del salón.

La verdad estaban algo apenados el uno con el otro, sus miradas se cruzaban por momentos cuando:

-Disculpen mi interrupción pero aquí está la persona que quiero presentarles

Candy volteó lentamente hacia donde estaba Albert, cuando estuvo totalmente frente a él............. su respiración se cortó, su cuerpo tembló, su cabeza empezó a darle vueltas y su corazón latió mas deprisa de lo normal.

Ahí estaba, frente a ella, el gran amor de su vida, hizo un esfuerzo enorme para no caerse y para contener todo aquello que pasaba por su mente en ese momento:

-Señorita Parker, señor Miller, quiero presentarles a mi buen y gran amigo: Terrence G. Grandchester.

-Mucho gustó, Jonn Miller. Respondió el acompañante de Candy, al mismo tiempo en que le daba la mano a Terry.

Candy no dijo nada, en verdad no estaba preparada para eso, era un shock terriblemente fuerte:

-Clarisse, ¿te sientes bien?-

-E-eh.......si, claro.

-Te pusiste pálida, será mejor que te sientes y.........

-No, no, nada de eso Jonn, debió ser lo que bebí, eso es todo. Mucho gusto señor Granchester-.

Candy hizo un esfuerzo sobrehumano para saludar a Terry, pero no pudo contener un escalofrío que estremeció su cuerpo por completo, cuando él le tomó la mano y la besó.

Terry la observaba detenidamente, estaba impactado:

-Su rostro me es familiar, dígame, ¿nos conocemos?-

Candy bajó la mirada, estuvo a punto de desmayarse cuando:

-Creo que habras escuchado de ella, es Clarisse Parker, la famosa actriz. Interrumpió Albert al ver que su amiga tenía problemas para hablar.

-Conque actriz, eh? La verdad no he escuchado de sus actuaciones, pero si he escuchado a Albert hablar de usted por horas.

-En verdad........., me alegro por ello-.

Candy contestó un poco cortante, durante casi dos horas los tres caballeros conversaron, pero Candy no se atrevió a hablar, sabía que cualquier movimiento mal calculado sería su perdición, ya que Terry podría reconocerla por eso. Terry por su parte no pudo dejar de ver a la misteriosa dama, algo en ella le recordaba a alguien, ¿pero a quién?, se decía a sí mismo.

Después de pensarlo detenidamente, Candy se armó de valor, se acercó a los tres caballeros y dijo firmemente:

-Si me disculpa señor Granchester, Jonn, quisiera hablar con Albert un momento-.

-Claro Clarisse, con permiso- diciendo esto Candy y Albert salieron hacia la terraza, Candy no quería que nadie escuchara lo que tenía que decirle a Albert.

-Uy! Si que te luciste en ese baile, la verdad no sabía que bailaras tan bien-

Albert trató de hablar primero, pero Candy no contestó, se quedo de espaldas hacia él.

-Candy, ¿te sientes bien?, no me contestas y me empiezo a preocupar. Candy, me escuchas, Can.............

-Como pudiste hacerme esto?- dijo Candy con voz cortante y dándose la vuelta lentamente hacia Albert.

-¿Como pude que?- explícame.

-Como pudiste arruinar la noche más maravillosa de mi vida-

-¿Porque arruinarla? Créeme que aún no te entiendo-

-Sabes perfectamente de lo que te estoy hablando, porque trajiste a Terry aquí, acaso pensaste que saltaría a sus brazos y le diría ‘’Soy Candy, no estoy muerta’’?

-Candy, esa no fue mi intención, pensé que si lo traía tú......

-Me pondría feliz, verdad, pues déjame decirte que no es así, porque no lo dejaste con Susana, a estas alturas ya debe tener familia. Albert debes entender que Candy W. Andrey está muerta y nunca regresara, nunca, por lo tanto lo que ella sintió, pensó e hizo está en el pasado, enterrado junto con ella.

-Candy, porque me hablas así, tranquilízate, déjame explicarte Terry.............

-No, no, primero tengo que decirte lo que pienso. Agradezco infinitamente lo que haz hecho y lo que hiciste por mi, pero esto ya ha ido demasiado lejos, no se que intenciones tienes, pero no quiero tomar parte de ellas, por un momento en esta noche pensé que por fin Terry Grandchester saldría de mi corazón por completo, pero no, todo se vino abajo cuando lo vi, ¿acaso pretendes involucrarme de nueva cuenta con el pasado de Candy?

-Por supuesto que no, en ningún momento pensé en hacerlo solo que Terry y tu............

-Terry y yo no somos nada, simplemente porque yo soy Clarisse Parker y, yo amo a Jonn Miller y...........

-¡¡¡CANDY!!!.................

Candy ocultó su rostro, no pensaba llorar aunque lo deseaba con todas sus fuerzas, dentro de ella había sentimientos encontrados, acababa de decir algo que simplemente dijo sin pensar.

-Candy, no puedo creer lo que dijiste, mírame a los ojos y dímelo de nuevo.¿En verdad amas a Jonn Miller?-

Albert sujetó a Candy por los hombros y la obligó a verlo de frente, él pudo ver que en los ojos de Candy había lagrimas, pero eran lagrimas que se abstenían de salir, en un movimiento brusco Candy se soltó de Albert y le dijo firmemente:

-Lo que sienta o no es asunto mío, he cambiado Albert ¿y sabes porque? Porque ahora soy más fuerte y tengo mis metas bien definidas, todo lo que hago tiene que estar fríamente calculado, no puedo darme el lujo de tropezar dos veces con la misma piedra, ahora me guío por la razón y no por el corazón, es por eso que no voy a llorar, y no lo he hecho desde hace mucho, mucho tiempo, por lo tanto no quiero, no quiero recordar ni tropezar de nuevo con Terry porque tal vez aún.........

Candy se dió media vuelta y corrió hacia la salida, en el rostro se reflejaba una gran confusión y tristeza. Jonn que conversaba algo aburrido con otros dos invitados se percató de que Candy salió corriendo, claro está que como buen enamorado salió de tras suyo, no le importó nada.

Candy corrió hasta que llegó al jardín de la mansión, ahí recargada en un árbol rompió a llorar amargamente; Jonn por su parte llegó y sin pensarlo trató de hablarle a Candy

-Que te pasa, saliste repentinamente de la fiesta y ahora lloras, si te hicieron algo yo........

-Nada Jonn, no es nada, solo déjame llorar, lo que no he llorado todos estos años.

Candy abrazó a Jonn, se quedó en su pecho llorando, en ese momento no podía reprimir sus sentimientos, ya bastantes años los había contenido, pero ahora no le importo nada, solo quería desahogarse.

Jonn no dijo nada, solo la abrazó, puso su barbilla cerca de la cabeza de Candy y observó, solo observó, contenía una enorme impotencia al no poder hacer o decirle nada a ella para que se calmara, pero luego supo que el silencio era la mejor solución.

Albert, que se escondía detrás de un árbol vió la escena, ahí comprendió en cierta forma lo que Candy le acababa de decir, se retiró sin decir nada.

Cuando llegó adentró, Terry lo buscaba, ya estaba algo fastidiado por aquella fiesta en la cual sentía que no encajaba.

-¿Donde te metiste Albert, te estaba buscando, porque no nos vamos?-

Albert seguía pensando, la verdad toda aquella pequeña discusión que tuvo con Candy le daba vueltas en la cabeza:

-Albert, te estoy hablando.........., bueno yo me voy ya. Fué suficiente para mí, de todas formas solo vine por compromiso pero no por gusto. Terry empezaba a desesperarse:

-¿Que?, oh si, disculpa Terry, solo estaba meditando un poco, y si, tal vez sea mejor que nos retiremos.

-Estas muy extraño-.

-No, para nada, soy el mismo-

-Y la chica actriz como se llamaba.......ah si! Clarisse Parker, ¿donde está?-

-Se fue, no se sentía muy bien-.

-Y supongo que su novio la acompañó verdad, ya que no lo veo y parece que se puso un poco celoso.

-¿Porque?-

-Bueno, comenté que la Dulce Candy, que seguramente le regalaste tu, se veía flamante en ella. Me miró algo molesto, se disculpó y se fue a otro lado-.

-Supones bien, pero eso de su novio...........aún no estoy muy seguro-.

-¿A que te refieres?-

-No, a nada.

-Sabes? Pienso que su rostro me es muy familiar, no se pero te tengo que confesar que cuando tomé su mano, una extraña sensación cruzó dentro de mi, algo que no había sentido con nadie, excepto con.......-

Albert miró a Terry, por un momento se dio cuenta de que su mirada tenía aquel brillo que se había extinguido:

-En verdad, ¿sentiste eso?-

-Si, no se como explicarlo, pero hasta podría jurar que ella también lo sintió, pero bueno debe ser que estoy cansado y además harto de todo esto-.

Albert vió una luz de esperanza, aún existía, y no podía perderla. En esa noche se dió cuenta de que no solo Terry sufría sino que Candy también lo hacía. En cierta forma había cambiado, pero había algo dentro de él que se negaba a creer lo que Candy le había dicho.

Albert decidió darle tiempo a Candy para que pensara las cosas. La verdad se sentía algo culpable, y responsable por su actitud tan poco usual hacia él. Pensó que si la dejaba sola unos días iba a recapacitar y a poner en orden su vida. Sería ahí cuando él trataría de que esa luz tan leve que veía a lo lejos, encendiera en su totalidad.

CAPITULO IV: Tienes que ayudarlo

Habían pasado ya un par de días desde aquella fiesta, Candy y Jonn seguían con su vida cotidiana, ensayos, presentaciones, en fin lo que un actor hace.

Candy no podía quitar de su mente la discusión que sostuvo con Albert, la verdad después de pensarlo bien, llegó a la conclusión de que sus palabras las había dicho con rabia, enojo y miedo. Y en lo único que aún dudaba era sobre el asunto de Jonn. Después de otro día de que la obra tuvo un éxito irrefutable, Candy y Jonn caminaban por la calle, con dirección al hotel, el director les acababa de comunicar que solo les quedaba un par de semanas más en esa ciudad, por lo tanto tenían que prepararse para salir en cuanto el plazo se acabara.

-Estas muy callada Clarisse, desde aquella noche, no he escuchado ninguno de tus chistes-

-No es nada importante Miller, lo que pasa es que lo hago para que me preguntes-. Candy habló en su usual tono de simpatía. Jonn observó que Candy se esforzaba por aparentar alegría pero en aquellos hermosos y grandes ojos verdes se reflejaba una sombra.

-Bueno si tu lo dices. Oye, que te parece si vamos a cenar eh?-

-Claro que si, después de todo hoy es nuestro día libre-.

-Esta bien, iremos a un lugar elegante y....

-No, mejor a uno más discreto, si no te molesta-.

-Molestarme, al contrarío, solo lo decía porque he visto que tienes amigos muy.....ricos-.

-¿Como?-

-Si, no te lo dije, pero desde el momento en que escuche el apellido Andrey supe que era importantísimo. Uno de los hombres mas ricos del país y no se diga del apellido Grandchester, debe ser hijo del afamado duque Ingles-.

Candy se detuvo, y vió a Jonn perpleja:

-Oye y como sabes tanto de apellidos ilustres?-

-Bueno, es que............., yo viví un tiempo en distintos lugares, y solo escuchaba rumores sobre hombres ilustres. Cuando por fin me uní a esta compañía pude comprobar que en verdad hay gente muy rica y poderosa, de ahí en adelante me intrigue por conocer qué clase de hombres tan importantes viven en este país y uno que otro de algún otro lugar-.

-Ah! entonces es como un pasatiempo, conocer gente importante solo por diversión-.

-Bueno.......algo así, tonto verdad?-

-No, bueno........es extraño, pero en fin cada quien tiene sus pasatiempos. Como a mí que me encantan...-

-Las flores, los dulces y coleccionar cartas de Albert-.

-Uy! Jonn, se ve que me conoces bien-.

-No mucho, pero si-.

Conversando amenamente llegaron al hotel, cada quien se dirigió a su habitación, era aún temprano y Candy quería darse un baño y dormir un poco. Cuando entró en la habitación inmediatamente se quitó la peluca, dejó suelto su cabello y cerró la puerta. Cuando dejó la peluca en una mesa se dió cuenta de que había alguien mas en la habitación y estaba esperándola...

-¡¡¡Albert!!!, ¿que haces aquí?-

-Solo vine a hablar contigo un rato. Tu y yo tenemos asuntos que discutir, o ¿ya lo olvidaste?-.

-Por supuesto que no, pero creo que aún no es el momento para.......-

-No, entonces cuando? He escuchado que solo te quedaras dos semanas más, en las que pienso tendrás planes, por eso si no es ahora cuando?-

-Tienes razón, después de todo, fui yo quien tiene la culpa, si tan solo hubiera contenido mis sentimientos, nada de esto estuviera pasando, después de todo, creo que no he cambiado del todo-.

Candy tomó asiento frente a Albert, era hora de que las cartas se pusieran sobre la mesa:

-Antes que nada, déjame disculparme por entrar así a tu habitación, no sabía como reaccionarías si me presentaba en el teatro, por eso te di unos días para que los meditaras, además creo que este lugar es ideal para hablar-.

-No te preocupes Albert, esta bien-.

-Bueno entonces empecemos, contéstame lo que te preguste la otra noche: ¿amas a Jonn Miller?-

Candy respiró hondamente, era ese momento en que sus dudas y las de él se despejarían, tomo aire y contestó:

-La verdad......... no lo se, algunas de las cosas que dije la otra noche fueron dichas sin querer, y esa fue creo yo una de esas cosas-.

-Pero te observé cuando bailabas con él, sus miradas eran como un espejo, después de pensarlo mucho y recordar, yo también supuse que lo amabas, pero hay algo dentro de mi que no me acaba de convencer-.

-Si, en ese momento sentí........sentí que volvía a vivir, pero todo eso se complico cuando Terry apareció, ¿porque lo llevaste?, es eso lo que aún no alcanzo a comprender-.

-Candy, yo jamás quise hacerte sentir mal, lo que pasa es que todo se dió sin que yo me diera cuenta, bueno mas bien...... déjame contarte como están las cosas con Terry y luego.......-

-Albert yo se que tus intenciones eran buenas, pero en realidad no quisiera enterarme de la vida de Terry, creo que sinceramente no soportaría escuchar, lo que mucho me temo-.

Albert se dió cuenta de que la expresión de Candy era confusa, así que decidió que ese era el momento para entrar en acción:

-En verdad es necesario que te lo cuente, para que entiendas mi situación, si después de escucharlo aún tienes dudas, comprenderé, pero por favor no digas nada hasta que haya acabado-.

-Muy bien Albert, trataré de controlarme-

Albert se paró y miró las Dulces Candy que estaban en un florero, se quedó así un rato, como recordando algo, después suspiró y comenzó a hablar:

-La verdad yo no sabía nada de él, donde estaba, que era de su vida después de que dejó el teatro, en fin Terry Grandchester se había esfumado de mi vista, era como si se lo hubiera tragado la tierra, pero la noche cuando te dejé después de ir a cenar, él estaba en Lakewood, llegó sin avisarme, solo fue a mi casa y me pidió alojamiento.Yo claro está no pude negárselo, pero me sorprendí al ver un Terry ‘’demacrado’’, totalmente diferente al que tu y yo conocemos. En realidad me sorprendí tanto pero me alegró que hubiera acudido a mi para que lo ayudara y no que hubiera cometido alguna tontería que el solo hecho de pensarlo, mi piel se estremece. Bueno Terry en realidad cambió mucho, su carácter que antes era un poco rebelde pero comunicable, ahora es violento, amargado e intrigante, incluso él mismo es casi un fósil andando, creo que ya lo habrás comprobado la noche de la fiesta-.

-En fin traté de llegar al fondo de sus penas, sabía que iba a ser difícil, ya que con la única persona que se ha sincerado es contigo........bueno quiero decir con Candy, en fin trate con toda la paciencia del mundo que me abriera su corazón, pero a medida en que iba hablando, el cortaba la conversación, en fin creo que ya no pude y le hablé con realidad, era el momento de ser realistas, ya que Terry estaba sumido en una total ilusión o depresión que la única forma de sacarlo de ella era esa; Terry me miró callada pero atentamente, después de un rato empezó a hablar y conforme fue hablando las lágrimas salían de sus ojos, jamás me hubiera imaginado tan devastadora escena que.............-

-Albert................. pero que tiene todo eso que ver con que haya venido, y lo hayas llevado a la fiesta ¿acaso no tiene una esposa y tal vez hijos que lo esperen en Nueva York?- Candy interrumpió a Albert, sacó esas palabras desde el fondo de su corazón, la verdad era que quería enterarse de la vida de Terry, le asustaba pero a la vez le intrigaba. Tengo que saber, tengo que hacerlo se decía una y otra vez esperando la respuesta de Albert.

Después de unos momentos Albert se dio vuelta y miro en los ojos de aquella mujer, porque era en eso en lo que se había convertido después de esos años, una mujer más fuerte, decidida, pero con la misma mirada de inocencia que siempre había tenido:

-Mi querida Candy, es de aquí de donde empiezo a explicarte porque lo lleve a la fiesta, a pesar de su obstinada respuesta, pude convencerlo-.

-Esta bien, explícame-.

-Terry me dijo sus más hondos pesares, uno de ellos su compromiso con Susana. El día del anuncio del compromiso fue el día más terrible de su vida, incluso el mismo infierno hubiera sido mejor que atarse a una mujer a la cual no amaba y tener que olvidar a........, después de eso se metió de lleno a sus obras, pasaba lo más que podía en el teatro, cuando llegaba a su casa se encerraba en su estudio y evitaba lo más posible ver a Susana y cuando eso era inevitable trataba de no entablar conversación con ella, mucho menos tratar de hablar del compromiso y de la vida que llevarían juntos. Al paso del tiempo su vida se vio cada día más tediosa, más aún con las presentaciones de las obras las cuales sin ser evitadas tenía que llevar a su prometida y comportarse ante las personas y la ‘’sociedad’’ como un prometido amoroso y comprensible, no se diga de los días en el hospital y con los doctores, largas horas de espera para luego retornar a su ‘’vida’’, sin ningún avance en ella, la madre de Susana lo estaba volviendo loco, definitivamente a esa señora no le importaba Terry, solo el compromiso que él tenía que asumir por el sacrificio de su hija-.

-Susana supo tener paciencia con él, si me lo preguntas en verdad creo que no habría conocido mujer más paciente y decidida a lograr por cualquier medio a que su futuro esposo la llegara a querer aunque fuera un poco. A pesar de todo Terry llegó a tenerle cariño, pero un cariño que no rebasa la amistad o el afecto de un hermano. En verdad Susana le había demostrado infinidad de veces su gran amor, él sabía que sus esfuerzos eran vanos, pero no quería seguir viviendo como un total desconocido para ella y mucho menos para él, como último recurso se resignó a pasar el resto de sus días atado a una mujer totalmente ajena, a pesar de que era su prometida. De ahí en adelante sus tratos hacia ella cambiaron, trató de ser un hombre modelo, la hipocresía era algo que quería olvidar, pero sucedió que un día le llegó una carta, en la que decía que el gran amor de su vida había muerto en un trágico accidente. Esperé y esperé paciente su respuesta, sabía que iba a ser demasiado difícil de superar aún para mi lo fue, bueno esperé y esperé pero nunca recibí respuesta. Fué ahí donde la vida de Terrence Grandchester cambió rotundamente. Las ganas de vivir se esfumaron para él, el teatro su única salida de la cruel realidad ya no era nada para él, sencillamente se fue sumiendo en una total depresión, algo que ni Susana pudo aguantar. Ella trató de ayudarle a olvidar, lucho contra él huraño hombre en el que se había convertido, incluso con la horrible soledad en la que Terry la había sumergido. El compromiso claro se pospuso, antes él podía estar distante pero aún seguía con ella, pero ahora era demasiado, ella peleó con Candy por Terry, ella pelearía con quien fuera, aún peleaba con el recuerdo de Candy después de que se separaron, sabía que el tiempo y la paciencia harían todo, pero con un fantasma, jamás pudo hacerlo. La paciencia de Susana llegó al límite, tanto que no le importó nada, ella sabía que perdería a Terry, aquel ser por la que perdió ‘’su vida’’, aquel ser que amaba con toda sus fuerzas, pero también comprendió que nunca debió jugar con algo tan peligroso como es el querer a alguien, ahora sabía que lo mejor para los dos y más para Terry era dejarlo solo, ya bastante era saber que cargaría con la culpa de ‘’tu’’ muerte por el resto de su vida, si así lo dijo ella todo estaba en sus manos desde el principio, si no hubiera sido tan testaruda y cabeza hueca en esos momentos Candy W. Andrey y Terrence G. Grandchester estarían juntos y felices, ella estaría sola tal vez, pero con la conciencia tranquila, ahora que podía dejaría a Terry libre, pero no sin antes tratar de que entendiera que buscara a alguien que lo ayudara; en realidad me sorprendí cuando él me dijo todo esto, ella le dijo todo esto y además lo dejó libre argumentando que si ahí había una culpable era solo ella, que ya no podía hacer nada, ni su compañía era buena para él, aunque sabía que en esos momentos no debía dejarlo solo, pero también le dijo que si no lo hacía en ese momento tal vez más tarde se iba a arrepentir . Terry en cierta forma se quedó anonadado por la actitud de Susana, pero no le echaba la culpa, al contrario, sabía que el único responsable era él, cuando Susana se fue y lo dejó, vagó un buen tiempo hasta que por fin reaccionó y decidió hacerle caso a Susana, inconscientemente vino a mi para ayudarle-.

-Después de esta plática le dije sobre la fiesta, él claro está casi me patea-. Albert lanzó una pequeña risa al recordar esto. Pero yo le dije que conocería a alguien que lo sacaría de esa situación, que sus ganas de vivir y de seguir adelante con su carrera de actor, iban a regresar poco a poco, pero que todo dependía de él. Lo pensó mucho, y como te dije a pesar de su obstinada respuesta y sus constantes evasivas pude convencerlo. Por supuesto hay que aclarar que Albert no le dijo todo, los secretos y deseos más íntimos de su amigo seguían guardados y no saldrían, al menos que él se lo permitiera

Candy estaba helada, al haber escuchado aquella impactante confesión, nunca ni en el más tonto de sus pensamientos pudo imaginarse que Terry estuviera sufriendo tanto y más por ella, a tal grado de que hasta Susana se sentía culpable por su supuesta muerte, ella solo se repetía inconscientemente: - Terry no se caso con Susana, no se caso con ella, es libre, libre. Estas palabras revoloteaban en su cabeza, pero permaneciendo en el mismo estado de shock en que se encontraba. Albert la miró, ella tenía la cabeza abajo y las manos apretadas, como conteniendo su llanto, después de un rato en el cual no se escuchaba nada mas que la respiración de los dos y el ladrido de un perro, hablo:

-Albert, yo......jamás me hubiera imaginado algo así, tú sabes y te consta que el día que planee todo esto lo hice con la intención de que fuera lo mejor para los todos, en especial para mi, sabía que iba a ser duro, pero nunca me imaginé que él fuera un............. cabeza dura y un inmaduro. Creí que en todos estos años había aprendido a superar el dolor, pero me dí cuenta de que no lo hizo, tú sabes que he tenido, bueno, quiero decir que ella tubo que aprender a superar la muerte de Antony, después la separación de su gran amor y por último tener que enfrentarse a la creencia de que su vida o lo que pensaba que era su vida se extinguiera y tuviera que empezar de nuevo, sin amigos, sin pasado, solo tres personas que estaban lejos y no podían estar a mi lado, tuve que empezar desde cero, siempre, en toda ocasión, pero gracias a Dios y a mi deseo de lograr mi sueño pude alcanzar mis metas, pero él, a quien yo creía fuerte y creía que iba a lograr superarlo, no tan fácil, pero si poco a poco como yo lo hice, simplemente no pudo, la verdad es que, no se que pensar, estoy...............confundida-.

Albert comprendió en cierta forma lo que ella le decía, pero en un momento como ese Terry y ella se necesitaban el uno al otro:

-Ya se que es difícil hacerse a la idea de que Terry siendo un hombre con carácter fuerte y otras veces algo.......distante y frívolo, se derrumbe así, pero también tienes que comprender y recordar que de cierta manera uno nunca olvida a alguien que quiere y mucho menos a alguien que amó y ama tanto, él es un ser humano, como tú y como yo y como tal sus sentimientos y presiones lo orillaron a eso, a deprimirse y a valorar la vida como un pedazo de ceniza, que no sirve para nada, debemos dar gracias de que no cometió ninguna tontería, porque él aún tiene una luz de esperanza, una luz que tiene que sacar para poder continuar. Yo se que es difícil y más que venga y le pida a una vieja pero nueva amiga que le ayude a alguien que tal vez ya no significa nada para ella, pero solo te pido, es mas te lo suplico y te ruego lo ayudes, no como Candy, si no como Clarisse a salir adelante, y que le vuelva esa chispa de vida y de deseo que todos nosotros conocemos.-

La chica vió al hombre que le hablaba, le acababa de hablar con un sereno, deseo y maduro carácter que jamás hubiera visto, en verdad todos habían cambiado, no solo ella, si no también Albert y Terry en cierta forma, ella se levantó de la silla, tomó su peluca, se la puso, levantó la frente y dio media vuelta hacia su hermano mayor:

-Esta bien, señor Andrey, le ayudaré a que su amigo recupere su vida-. Una gran sonrisa se dibujo en los labios de ambos, él se dirigió hacia ella, tomo sus manos y agregó:

-Gracias Can... digo Clarisse, en verdad te lo agradezco, y más te lo agradecerá él, pero ¿como vas a hacerlo y a lograrlo en tan poco tiempo?

-Ja, señor Andrey, se le olvida que yo soy una gran actriz, la mejor de todas, y como tal ya veré la forma de que su amigo cabeza hueca, vuelva hacia la vida- Candy levantó las manos y haciendo ademanes como en una obra de teatro le contestó a un Albert sonriente y feliz, siguiendo con sus ademanes y con un tono de voz algo, chistosa continuó:

-Ahora mi querido señor, si no soy grosera, debe dejarme, tengo una cita-.

-Con que una cita, eh? Y con quién si se puede saber???-

-Pues con Jonn Miller, claro está-

-Y para que, si no es indiscreción-

-Pues para solucionar mis sentimientos, mi distinguido señor-.

Los dos se dieron un gran abrazo, Albert dejó a su amiga, ya que sin darse cuenta esa conversación había durado bastante y la cita estaba ya cerca, antes de salir Albert le reitero su agradecimiento:

-Gracias de nuevo, en verdad él te lo va a agradecer más que nadie-

-No es nada Albert, después de todo lo hago por ella, porque se que Candy lo habría querido así-.

Candy lo despidió no sin antes decirle que al siguiente día iría a Lakewood a dar comienzo con su tarea, el asentó con la cabeza y se retiro gustoso con una gran sonrisa, mientras que Candy cerraba la puerta para vestirse y darse un baño, pensaba en lo que Albert le había dicho, y en lo que se acababa de comprometer:

¿Estaré haciendo lo correcto?, ohh, Dios solo te pido que me ayudes para que todo salga bien y sobre todo a disipar esta duda que atormenta mi corazón, aceptare lo que tú me mandes.Y diciendo esto se dispuso a arreglarse para su cita con Jonn pensando en lo que tenía que hacer y lo que tenía que evitar hacer para que Terry no la descubriera.

La cita fue un éxito, Candy se divirtió como nunca en su vida, hubo de todo incluso risas, chistes y una que otra graciosaza por parte de su ferviente enamorado.

Cuando caminaban rumbo al hotel, Jonn no perdió oportunidad para insinuarle nuevamente sus sentimientos a Candy, al ver que se encontraba más tranquila:

-Bueno, ¿te divertiste?-

-Por supuesto, ya lo creo-

-Nos divertiríamos más si tu y yo fuéramos mas que amigos no lo crees?-

Candy se paró en seco, no sabía que contestar, ahora mas que nunca no estaba segura de que contestar, tal vez una imprudencia o una tontería:

-¿Que sucede?-

-No nada, es solo que..............Jonn ya lo hemos hablado, por ahora no quiero una relación así-.

-Entonces hasta cuando, créeme, he tenido mucha paciencia contigo, y creo que merezco una explicación-.

Por primera vez en todos esos años Jonn se exaltó, dejó a una Candy sin respuesta, no podía decirle que sus sentimientos estaban confusos, talvez si se lo hubiera pedido la noche de la fiesta hubiera aceptado, pero ahora más que nunca necesitaba una respuesta de ella:

-Jonn, te agradezco infinitamente tu insistencia, es más de la que yo me hubiera imaginado, pero en realidad, yo estoy confundida-

-¿Confundida, con que?-

-Pues con mis sentimientos, créeme no es fácil para mi admitirlo, pero así es-.

-¿Entonces tengo una esperanza ahora, después de tantos años?- Por primera vez en esos años de insistencia Jonn tenia iluminado el rostro como si una pequeña luz de esperanza estuviera ahí:

-No lo se, tal vez, no se, yo..............mejor nos vemos mañana, que descanses.- Candy estaba confundida, corrió al hotel y se encerró en su habitación, ahora más que nunca necesitaba una señal de auxilio. Pero por otro lado un Jonn anonadado se quedó parado con el rostro iluminado y una sonrisa. Tal vez empezó a quererme, oh, Dios después de tantos años creo que por fin se hace realidad mi sueño se decía él al mismo tiempo que sus sentimientos se encontraban.

Mientras tanto en otro lugar en Lakewood una señal de felicidad se aproximaba, Albert estaba tan contento por lo que Candy iba a hacer que no pudo conciliar el sueño por un rato, así que decidió bajar a tomar un poco de agua, ya que la noche era algo caliente, cuando se dispuso a bajar se encontró a Terry sentado en la sala:

-Terry, ¿te sientes bien?-

-E-eh si claro, porque lo preguntas?-

-Bueno cualquiera te lo preguntaría al encontrarte aquí sentado en medio de la noche.-

-Ja, ja, tan gracioso como siempre, y que me dices tú, eh?

-Bueno, yo no podía dormir y vine por agua, es todo-.

-Pues yo tampoco podía dormir, baje y al ver la casa me dije: ¿que habrá sido de todos los de esta casa, y de ‘’sus’’ amigos?, ahora esta casa está algo sola y es muy grande para ti y George-.

Albert tomó asiento junto a su amigo, se recargó en el sofá y contestó a la pregunta que él le hizo:

-No se si sea buena idea, ya que todo se remite ha ese incidente

Terry bajo la mirada, pero quería saber, lo que había sido de la familia y amigos de su querida Candy:

-No te preocupes habla, quiero y necesito saber

Albert trató de hablar lo menos duro, sabía que Terry aún no estaba bien, así que tenía que tener precaución cuando hablara del tema de la supuesta muerte de Candy.

-Bueno después de la....bueno después de ese terrible incidente en nuestras vidas, todos cambiamos en cierta manera: la Tía Elroy se fue un tiempo a California, dijo que su clima y su ambiente le harían bien, si he de ser sincero le dolió mucho....ese incidente, aunque no lo pareciera la llegó a querer mucho y se ganó su corazón poco a poco aunque no lo demostrara ni quisiera aceptarlo.

Todos la querían, todos la queríamos se dijo Terry así mismo

-Los Ligan la siguieron claro está. Ellos no pierden la oportunidad de seguirla, que digo de seguir al dinero, a Elisa claro está no le importó mucho lo sucedido, aunque me duela admitirlo, se que ella habrá pensado que se deshizo de una piedra estorbosa en su camino, la verdad yo nunca comprendí porque tanto odio en su corazón, tal vez le tenía envidia o tal vez quería muy, pero muy en el fondo ser como ella, pero no lo logró.

Neil, no se si te enteraste, quiso casarse con ella, pero gracias a Dios no lo hizo. De ahí se hundió en la perdición, despilfarrando el dinero, siempre mantuvo una esperanza, la cual nunca llegó, yo sabía que algún día acabaría con un escarmiento y fue en cierta forma uno muy hermoso, enamorarse de la que alguna vez fue su dolor de cabeza. La verdad yo creo que lo estaba desde el primer momento en que la vio, pero orgulloso como su madre y su hermana jamás lo aceptó hasta que ya no pudo, cuando se enteró su vida fue deprimente, el dinero ahora lo despilfarraba en vicios, mujeres, apuestas y sabe Dios que otras cosas, tanto que lo llevó casi a convertirse en un vagabundo, su padre claro está lo alejó de esa vida a tiempo, logrando con paciencia que lo siguiera hacia California.

Yo también lo hubiera hecho, si no fuera porque le prometí un día no seguir con vicios, y mujeres, cual otra si no es ella Terry seguía hablándose a sí mismo, su mente combatía mientras Albert hablaba

-Archie. Ah! Ese si que me sorprendió. Decidió hacer un largo viaje, la verdad no se a donde, un día tomó sus maletas y se fue, dejando solo una carta donde explicaba que tenía que alejarse de aquí por un tiempo, ya que si permanecía aquí iba a cometer una tontería, el incidente de Antony, luego el de Stear y ahora,............ el de ella, fue devastador para él, la verdad él seguía enamorado de ella, y solo seguía con Annie para no quedar mal con ella, sobre todo para ocultar los sentimientos que solo un caballero se ve obligado a retener en lo más profundo de su alma y aparentar ante el mundo entero.

-Se a lo que te refieres- dijo Terry en voz alta, recordando su atormentada vida a lado de Susana.

-Bueno siguiendo con la lista Annie, bueno ella, caray como te lo explico ella, casi se........ ‘’suicida’’-.

-¿Como? Ella, la más santa e incapaz, temerosa, nunca lo hubiera pensado ¿como fue?-

-Bueno eso la afecto demasiado y más aún cuando Archie le dijo que no la amaba, ella casi se mata, pero después comprendió que fue una verdadera tontería, y más hacer algo que a su querida amiga le dolería también, se fue con su padres a una hermosa finca cerca de la costa norte, ahí se recupera exitosamente de su depresión, ahora comparte un poco de su vida con un nuevo pretendiente, creo que halló finalmente lo que buscaba.

-Y, ¿como sabes eso?-

-Es que......... mantengo comunicación con ella, la verdad, nunca quise separarme de ella, pues de hecho era como su hermana, y no me perdonaría nunca que le pasara algo-.

-Patty, aquella chica de anteojos se refugió en un convento, está estudiando algo, con exactitud no se lo que es, pero ese lugar le da la tranquilidad y serenidad que necesita para enfrentar la vida, después de todo también sufrió mucho con lo de Stear-.

-Y bueno por último yo, pues que te puedo decir, sigo aquí haciéndome cargo de los negocios de la familia y.........buen es todo-.

-¿Y que pasó con tus sueños e ideales de ser libre y todo eso, los dejaste por ser el jefe de esta familia, la verdad cuando me entere no podía creerlo?-

-Bueno, la verdad es difícil de explicar, todo en lo que creía lo tuve que cambiar, la verdad no me sentía ni me siento con ánimos como para seguir con esa vida, no te digo que he dejado de lleno esa idea maravillosa de ser libre de esta familia, pero, en realidad, lo que ahora me interesa es estar aquí, meditando, pensando, en fin así, aunque no lo creas aún no pierdo la esperanza de un sueño y por lo tanto no me puedo mover de aquí hasta que se cumpla-

-¿Y de que sueño se trata?-

-Bueno, yo...............es algo bastante personal, no te ofendas.-

-Claro que no, yo entiendo, todos merecemos tener un secreto debes en cuando.-

El silencio reinó durante unos minutos, la noche era espléndida, las estrellas brillaban con todo su esplendor, la luna estaba llena, y las dulce Candy emitían un olor exquisito, en verdad era un cuadro hermoso:

- Si he de ser sincero te confesaré algo- Terry rompió el silencio

-¿De que se trata?-

-Desde el día en que vi a esa actriz no puedo dejar de pensar en ella-

-¿Como, acaso te impactó tanto?-

-Bueno algo así, lo que pasa es que no dejo de pensar que ella y yo ya nos conocemos y que simplemente no entiendo, le he dado miles de vueltas al asunto y no comprendo.-

-Caray, eso es algo raro, pero no te preocupes tal vez algún día tus sospechas se aclaren-

-No lo se. Ay! Debo de estarme volviendo loco, eso debe ser.-

Albert no dijo nada, pues él sabía que las sospechas de Terry tenían fundamento, solo era cuestión de tiempo hasta que ellos dos se volvieran a encontrar, y su sueño se realizara, algo que no estaba tan lejos de lo que se imaginaba.

CAPITULO V La Sonrisa de Terry Vuelve a Florecer

La mañana era brillante, los rayos de sol iluminaban todo a la redonda, los pájaros cantaban, las personas comenzaban un día más en sus actividades y dentro de una habitación de hotel una chica se arreglaba apresuradamente para salir:

-Todo tiene que salirme bien, caray, que tarde es si no me apresuro perderé más tiempo.

Peinando su peluca lo más discretamente, y tratando de desaliñar un poco su vestuario que no era tan elegante, no quería llamar mucho la atención, salió corriendo con rumbo a realizar él único compromiso que le removía el corazón. Cuando llegó a la mansión Lakewood, tuvo una sensación muy extraña, los innumerables recuerdos que ahí tenían le regresaban a la cabeza, más aún cuando vio las rosas de Antony:

Oh, jamás pensé en regresar aquí, pero ahora no es por mi sino por él.

Se armó de valor y toco a la puerta de la gran mansión que algún día había sido su casa.

-Buenos días señorita Parker, el señor William la está esperando.

-Buenos días George-.

-Pase, la conduciré hasta donde está el señor.-

-Gracias.-

Diciendo esto George condujo a Candy por los pasillos de aquella mansión, cada rincón guardaba un recuerdo especial para ella, por fin en el comedor estaba Albert, traía una bata muy elegante y de ceda, pantuflas muy refinadas y un cabello algo alborotado, el se encontraba sentado en la mesa, sostenía una taza de café en una mano y el periódico en la otra, en realidad parecía un gran hombre de negocios.

-Wow, señor Andrey, en verdad parece todo un caballero de la alta sociedad

Albert volteó instantáneamente al oír la voz de su querida amiga.

-Clarisse, que bueno que viniste, siéntate, seguramente tienes hambre-.

-Ya lo creo- dijo Candy sentándose al lado de su buen amigo.

Al ritmo del desayuno los dos conversaban ajenos a la encomienda que había llevado a nuestra rubia amiga a la mansión de Lakewood.

Después de unos minutos la encomienda de Candy bajó a desayunar, algo que rara vez hacía. El se había levantado al igual que todos esos días, algo fastidiado y cansado por la desvelada de una noche anterior, pero escuchó que Albert conversaba con alguien, pero la voz que escuchaba era la de una mujer, casi pudo jurar que era la de ‘’ella’’, no lo pensó ni un momento, se vistió rápidamente y bajo a comprobar si lo que escuchaba era verdad.

-Oh, buenos días Terry, dormiste bien? dijo Albert al mismo tiempo que regresaban esas extrañas sensaciones a Candy.

-Bue....buenos días- dijo Terry algo desilusionado al haber confundido a la joven actriz con ella, pero al mismo tiempo que le daba la mano.-Buenos días señorita.-

-Bue....buenos días señor Grandchester-.

De nueva cuenta una chispa cruzo en ambos cuerpos, inexplicable para Terry y algo doloroso y confuso para ella.

-Pero vamos, no te quedes ahí, ¿a casó no vas a desayunar?-

Terry se quedo mirando fijamente a la joven actriz, algo en ella le era muy familiar.-E-eh si, claro- contestó él aún mirando fijamente hacia una joven algo sonrojada y tratando de ocultar su rostro de la manera más audaz que pudo.

Después de unos momentos en silencio y las miradas insistidas de Terry, Albert se dió cuenta de que Candy se empezaba a impacientar y miraba hacia todas partes buscando una salvación.

-Bueno, este, y dime Clarisse, ¿a que debo tu visita tan temprano, pero siempre agradable?-

Candy lo miro como cuestionándolo de que esa no era una buena pregunta, pero ya que la había hecho, pues había que contestarla:

-Pues bien Albert, como la noche de la fiesta salí tan deprisa, no tuve la oportunidad de agradecerte por la invitación, ni mucho menos de ser más......cortes con el señor Grandchester, así que decidí venir a darte las gracias personalmente y pasar una rato agradable, con...........los dos-.

-Bueno pues yo estoy encantado por eso, ¿tu que piensas Terry?-

-Bue...bueno, yo, también estoy........ halagado señorita- Terry hablo algo nervioso y tartamudeando, pero eso sí con una frialdad que calaba hasta los huesos.

-Vamos, no seas tan descortés y tan frío, después de todo ya te la presente, es hora de que los dos se hablen con más confianza, ¿no creen?-

Después de unos minutos Candy respondió firmemente:

-Es cierto, tal vez esta sea una nueva oportunidad para conocernos mejor señ...., quiero decir Terry-.

Terry quedó perplejo ante estas últimas palabras, parecía en verdad que ella le estaba hablando.

-Si, lo mismo digo Clarisse- por fin Terry rompió el témpano de hielo que se había formado.

Estaban conversando, bueno Albert y Candy, Terry hablaba muy poco, así que solo se limitaba a estudiar a la dama presente, veía como sus movimientos, palabras, en fin todo estaba perfectamente cuidado, como si evitara hacer alguna cosa que no quisiera:

En verdad, me intriga, quien es ella en realidad? Se decía Terry al mismo tiempo que George entraba en la sala donde nuestros protagonistas se encontraban ‘’conversando’’: