El Verdadero Amor Nunca Dejará de Ser

por las muchachas del Foro de Candyfans

Capítulo 1 Capítulo 7
Capítulo 2 Capítulo 8
Capítulo 3 Capítulo 9
Capítulo 4 Capítulo 10
Capítulo 5 Capítulo 11
Capítulo 6  

 

Capítulo No. 1: Un Accidentado Reencuentro

Un día Candy iba caminando entró a la casa de los Andley y fue al cuarto de recuerdos. Estaba viendo unas fotos y vio a la madre de Anthony, para su gran sorpresa era idéntica a ella, con una bebé en brazos que tenía una muñequita que decía "Candy"

Candy se sorprendió al ver esta fotografía, ¡no podía ser! ella recordaba vagamente aquella muñeca.

"Anthony??? Pero está vestido como una niña!!"

"Bueno, Candy así se visten a los bebés... "

Y porque tenía una muñeca Anthony? La misma que la mía?

Albert dice entonces "Bueno Candy... creo que en 4 meses no vi a Pauna... no podría ser que tu fueras la razón por la que Pauna tanto lloraba"; y Albert pensativo añadió "Pero lo de la muñeca.... esas muñecas estaban muy de moda en esos tiempos, creo que todo el mundo tenía una".

"Seré yo realmente tu Tío?" añadió Albert. Candy dijo... "como sea eso sería bueno porque yo así es como te quiero y te querré siempre... como un tío".

Candy fue dejada cerca de su casa por la carreta en la que le envió Albert. Iba caminando al hogar de Pony cuando de lejos escuchó una canción tocada en armónica. Una canción conocida por ella, y venía desde el la Colina de Pony... acercándose escucho una voz familiar que dijo... "Oh Candy, sin tan solo supieras de las veces que todavía estabas en Chicago, yo venía todas las noches a sentarme en la colina de Pony, recordando nuestros días preciados en la segunda colina, en el colegio San Pablo"

Sus pasos se detuvieron en seco, su corazón paralizándose un momento y luego latiendo con fuerza descontrolada. Esa voz, ¿ su voz ?, ¿ Terry ? no, su mente le hacía una mala jugada.

Al tiempo que pensaba en ello, inconscientemente sus pasos la acercaban más a la colina. Entonces una figura aparecía lentamente, una figura de hombre que ella conocía muy bien.....

- ¡ Terry ! pensó llevándose las manos al pecho... sigues aquí en mi corazón, lo había intentado desechar de mi corazón, pero creo que eso nunca será posible... eres el amor de mi vida- Candy pensó mientras Terry también, sumergido en sus pensamientos no notó la presencia de Candy.

'QUISIERA CONTARTE QUE TENGO ABIERTA UNA HERIDA

QUE TODO EL TIEMPO Y LA VIDA NUNCA LOGRARON CERRARME.

QUISIERA CONTARTE QUE TENGO LLANTO EN LA RISA,

QUE ESTOY MURIENDO DE PRISA

ENTRE LA TARDE Y LA NOCHE.

QUISIERA DECIR, QUISIERA DECIR, QUISIERA DECIR TU NOMBRE.

QUISIERA CONTARTE QUE ESTAN MIS NOCHES VACIAS,

QUE SOLO TENGO ALEGRIA CUANDO RECUERDO TU NOMBRE.

QUISIERA CONTARTE QUE ESTA MI CASA VACIA,

QUE ESTA ACABANDO MI VIDA,

QUE ESTA LLEGANDO LA NOCHE.

QUISIERA DECIR, QUISIERA DECIR, QUISIERA DECIR TU NOMBRE.

QUISIERA CONTARTE QUE HA SIDO LARGO EL CAMINO,

QUE SE HA BURLADO EL DESTINO DE MIS PROYECTOS DE ENTONCES.

QUISIERA CONTARTE QUE NO HAY AMOR EN MI VIDA,

QUE SOLO TENGO ALEGRIA CUANDO RECUERDO TU NOMBRE.

QUISIERA DECIR, QUISIERA DECIR, QUISIERA DECIR TU NOMBRE'

(José Luis Perales)

Candy no sabía como actuar, porque no podía correr y abrazarlo, aunque quería; no podía ser un sueño, aunque parecía; no podía ser que ese hombre tan especial, por el cual un día en Escocia ella pensó que él iluminaba toda su vida cuando estaba con él, estaba en el lugar donde ella creció... no podía ser que la impresión del Príncipe de la Colina (además sabiendo que era Albert), se difuminaba al saber que ahora el que estaba allí era Terry.

Ella seguía observándolo atónita y embelesada al mismo tiempo y él, que estaba absorto en sus pensamientos, no la notaba aún.

De pronto se dio cuenta que no estaba solo, lentamente volteó y vio a una Candy más linda que hacía 3 años de no verse... una Candy que con sus ojos le mostraba todo el amor que tenía por él.

Terry no pudo más que balbucear "Mi Tarzán Pecosa"...

Si Candy ya estaba casi flotando, el volver a escuchar su voz y llamándola así, la hacía sentir desmayar en cualquier momento.

- Terry... estás aquí, pero

- ¿No vas a saludarme? su ronca voz hacía su corazón latir más fuerte.

Comenzó a acercársele lo suficiente como para ponerla más nerviosa aún. Estando ya a pocos centímetros de ella, tomo sus manos y al hacer este movimiento se le nubló los pensamientos... sólo pudiendo decirle "Y Clin?"

- ¿Clin?, se sorprendió Candy, sintiendo un ligero temblor en las manos de Terry, sutil y electrizante caricia sobre las suyas.

- Está bien ¿tú... cómo estás?, ¿viniste solo?

Terry no podía decir nada... no podía imaginarse el estar junto a Candy en ese lugar. La vez que él llegó al Hogar, después de abandonar el Colegio San Pablo, recordó los momentos que pasó con ella... los momentos más felices. Candy por su lado no podía más que ver los ojos de Terry, pensando que en el mar de sus ojos quería estar... recordar la única vez que ella supo que él estuvo en la Colina de Pony, y ella siempre preguntándose, que era lo que él pudo pensar en ese momento.

Candy sin sentir pensó en alto y dijo en un suspiro -"Ah Terry! Qué habrás pensado al estar aquí, cuando te fuiste del Colegio San Pablo"

Terry regresó de sus pensamientos y dijo:

- En tí, dijo él recuperando su aplomo y confianza acostumbradas.

- Realmente... es una sorpresa volverte a ver- dijo tratando de sonar lo más natural posible. - Yo pensé que ya no recordabas a los viejos amigos, apenas dijo eso se arrepintió y bajó la mirada.

Terry levantó la ceja y la miró profundamente, y añadió:

- Yo nunca podría olvidarte y eso lo sabes...

Candy dijo entonces, con un dejo de tristeza - La verdad no sé si podrías olvidarme, pues por tres años no supe más nada de ti.

- Pero Candy....- dijo Terry

- Si, yo sé que te dije que era mejor que no me llevaras a la estación, y aunque no te dije que ya no nos volviéramos a ver... eso quedó sobre entendido.

- Nunca olvidaré que no volteaste a verme, Candy

- Terry!- dijo mientras una lágrima corría por su mejilla- Cómo está Susana?

Terry entonces dice- Está felizmente casada... no lo leíste en los periódicos?

- Casada? Entonces qué haces aquí?

- NO! no es conmigo... fue con el Doctor Cob, quien le dio la terapia a su nueva prótesis. Pasaba mucho tiempo con él... y yo pasaba mucho de "gira", y al regresar con ella, se disculpó conmigo, diciendo que por fin había encontrado el amor de su vida. El corazón de Candy dio un vuelco, no pudiendo disimular su asombro y alegría. Terry percatándose de ello acortó la distancia que los separaba, soltando sus manos y tomándola por los hombros.

-Sé que ha pasado mucho tiempo, como también que es muy pretencioso de mi parte venir aquí después de todos estos años, pero una vez te perdí por mi estupidez o ese maldito sentido del deber, ¡qué sé yo!

-Terry en verdad... no es necesario, eso pasó hace tanto tiempo.

-Por favor Candy, yo, yo necesito tu perdón.

-¿Mi perdón? Terry yo nunca he albergado ningún rencor contra tí o Susana. Si tú hubieras tomado otra decisión nunca te lo hubiera ni me lo hubiera perdonado. El destino se encargó de que Susana fuera feliz.

-Entonces no me guardas rencor?

-Terry? Como crees. Nunca te guardé rencor aunque mi corazón si me dolió porque perdí a mis dos grandes.... bueno, ya no importa.

- Tus dos qué?

- Terry... tú lo sabes.

- No lo sé. Tu nunca me dijiste nada... qué sientes por mí?

- Sea lo que sea que sienta, creo que los hechos siempre hablan más que las palabras

- Candy, qué sientes por mí?

- Terry, no estoy acostumbrada a hablar de mis sentimientos.

- Porque yo te amo, y no quiero pasar otro día con la incertidumbre de lo que sientes por mí. Si no me amas, trataré de conquistarte, y si no lo logro, me alejaré. Pero no quería pasar un minuto más, y teniendo la oportunidad, de decirte "Te Amo"

.....¿Qué si no lo amaba?, ¿conquistarla? Candy lo amaba con todo su ser, qué sentido tenía negarlo. En esos momentos el casi-descubrimiento que hiciera con Albert a tempranas horas de ese día parecía no tener ninguna importancia. Ni siquiera esos 3 años de separación. ¡Terry estaba ahí! por fin con ella, la amaba, sus bellos ojos azules se lo gritaban.

-Yo también Terry, te amo tanto que..., mientras pronunciaba esas palabras su rostro iba sonrojándose poco a poco.

No la dejó continuar,¡Candy admitía sus sentimientos! y eso bastaba. Entonces Terry deslizó sus manos hasta encontrar su delicada cintura, Candy sintió una explosión en su interior al sentir esa íntima y dulce sensación de sus manos aprisionándola suavemente. Su boca comenzó a acercarse lenta y sensualmente a la suya fundiéndose en un hermoso y apasionado beso, ese beso que ansiaban desde hace tanto tiempo y con él, marcaban un gran amor que con el tiempo no fue olvidado, sino al contrario, fue creciendo poco a poco.

Candy sentía estar en el cielo, disfrutando esos sensuales y dulces labios de Terry, su Terry, ahora lo que más deseaba se había hecho realidad.

Candy, al darse cuenta de lo que hacía, fue alejándose poco a poco mientras pensaba en como decirle algo para que este reencuentro fuera más interesante.

- Terry, ya te he confesado mis sentimientos, pero creo que tres años a sido mucho para que ambos cambiáramos. Quiero volverte a conocer, quiero que vuelvas a conquistar mi corazón. Terry sorprendido pero emocionado de que podría hacer todo lo necesario para que Candy se enamorara más y más de él, le dijo:

- Candy, yo nunca he sido bueno para demostrar mis sentimientos... para decirte que tú has sido el único amor que he tenido. Pero sé que al amarte, esto es lo necesario para que tu también sientas al igual que yo, el verdadero amor, el que nunca acaba.

Candy pensó -Si tan sólo supiera que eso ya lo siento por él.

-Terry, yo sólo necesito saber que esto es real, que ya nada podrá volver a separarnos, hemos pasado por tantas cosas que tengo miedo.

-¿Miedo a qué?, yo te amo y necesito junto a mí, aún dudas ¿verdad?, su mirada se ensombreció de tristeza y a Candy se le apretó el corazón.

- A que algo pase nuevamente, algo que vuelva a separarnos.

- Eso nunca ocurrirá, hoy más que nunca lo sé, ya nada podrá separarnos.

Mientras esta plática se daba por la colina de Pony, Elisa ya se había enterado que Candy podría ser realmente una Andley. Al no soportarlo, ella fue en busca de Candy y así poderle arruinar el día, y así Candy tuviera que alejarse de los Andley, y nunca saber que realmente sí era una Andley.

No sabía como lo iba a lograr, pero al casi llegar al hogar de Pony, vió la escena romántica de Terry dándole un beso en la mano a Candy y no pudo soportarlo, pensando "Cómo es posible que la mismas escenas románticas se dan con estos dos mientras que lo que hice en el Colegio no sirvió de nada... estos dos siguen juntos. Si lograra hacer algo definitivo con ellos, eso si haría sufrir a Candy. No me importaría ya separarla de su familia, pues con que viviera el resto del tiempo amargada, eso sería mi gran felicidad"

1 hora después de Candy y Terry haberse subido en el árbol y platicar, o quedarse simplemente sentados uno a la par de otro, como solían hacerlo, Terry decidió irse pidiéndole que fueran a cenar, que la llevaría a un lugar especial. Candy accedió y se quedó arriba en el árbol mientras Terry bajaba y empezaba a caminar por la carretera, voltea a ver a Candy y al despedirse con un beso enviado hacia el viento, un carro lo atropella. Neil y Elisa rieron mientras iban a gran velocidad, escapando de la vista de Candy.

Candy que había presenciado todo, se cayó del árbol con la impresión y con el golpe quedó inconciente.

Capítulo No. 2: En el Hospital

Tres días después:

- Candy, Candy.... despierta Candy.

- mmmmmm? Annie, que ha pasado?

- Candy, cómo te sientes?

- Me duele mucho la espalda.

- Fue el golpe, que bueno que sólo te quebraste un brazo.

- Qué pasó Annie?

- No lo recuerdas?

- Sólo recuerdo que.... COMO ESTA TERRY?

- Terry... Candy.... este, hummm, lo que pasa es que.... ay Candy!!!!

-Annie, qué pasó?

Mientras Annie hallaba la manera de explicarle lo sucedido, entra Archie y Albert preguntando a una sola voz:

"CANDY! Cómo te sientes?"

- Alguien podría explicarme que pasó con Terry?

- Candy, Terry se dio un golpe muy fuerte en la cabeza, y está en coma.... Candy, no te levantes, aún no estas bien.

- Tengo que ir a ver a Terry. Elisa y Neil!!! Cómo es posible que no me dejen en paz.

- QUE!- dicen Albert y Archie - con que ellos son los culpables.

- Sí, alcancé claramente a ver sus horribles rostros cuando escapaban, luego de lanzar a Terry por los aires.

- Debemos ir inmediatamente a la policía. Esta vez estos 2 pirigüines no se saldrán con la suya, han llegado demasiado lejos.

Tal como habían llegado, Archie y Albert, salieron al unísono.

- Annie, ¿Terry en coma?, no puede ser, debo verlo.

- No, Candy por favor, recuéstate, ¡estáte quieta porfiada!

- ¡¡Tengo que verlo, tengo que verlo!!!

- Ya cállate, no seas histérica, dijo Annie perdiendo la paciencia y dándole 2 cachetadas, - no te das cuenta que debes estar tranquila y volvió a arroparla.

Mientras tanto, en la UCI del hospital, el doctor Johnny Pitt hacía la ronda a su nuevo paciente, moviendo la cabeza de un lado a otro, pensando:

- Qué lástima, tan joven y parece que irremediablemente ya no será el mismo. Lo vi cuando salió en los periódicos por su gran papel en Romeo y Julieta. Era un muchacho muy prometedor. El problema de estar en coma es que uno nunca sabe cuando despertará. Al estar así no podemos determinar como reaccionará al despertar.

Después de Archie haber estado con Albert buscando a los Leegan, sin éxito, Albert dejó a Archie en el hospital, pues tenía una reunión con unos empresarios, y él, siendo un hombre de palabra, no podía faltar a dicha reunión.

Archie antes de pasar al cuarto de Candy fue al intensivo, en donde se encontraba Terry.

-Doctor Pitt, cómo se encuentra Terry?

-Pues por ahora no ha tenido ninguna reacción. Quiero serle franco pero su amigo puede estar así días, semanas, meses... no se sabe con certeza.

-Gracias por la información doctor.

Archie, con sus manos entre las bolsas de su pantalón, fue caminando lentamente pensando... "Oh Candy... que pasó entre ustedes dos antes de que pasara esta tragedia? Porque si pasó algo entre ustedes dos, esta noticia no sé cómo la tomarás. Mejor no digo nada".

Al llegar Archie al cuarto de Candy, Candy le dice a Archie "Archie por favor... averíguame cómo está Terry. Nadie me quiere decir cómo está. YO SOY ENFERMERA. He aprendido a tomar las noticias sin alterar mis nervios. Qué tan mal está Terry?"

A Archie sabiendo lo testaruda que era Candy, no le quedo más remedio que decirle la verdad. En ese preciso momento entra el Dr. Pitt y al ver a Candy llorando desconsoladamente:

-¿Qué pasa?

-Supo lo de Terry.

-Ya veo, ustedes se lo dijeron, par de tont..., bueno justamente yo venía a informarles que el paciente Grandchester ha salido del coma.

-Gracias doctor, es la mejor noticia, decía Candy riendo.

-Pero lamentablemente ha perdido la memoria.

-¡¡¡QUEEEEEEEEEEEEEEE!!!, no Terry no, ¿por qué? noooooooooooooo......

- Cálmese por favor, déjeme terminar Señorita! El joven Grandchester perdió la memoria temporalmente... esto sucede, como usted lo sabe, por un fuerte golpe, pero en dos o tres horas, empezará a recordar. Lo que sí me preocupa, es que no tiene sensación en las piernas. Me temo que un nervio de la columna vertebral fue interrumpido a causa de una desviación en una vértebra lumbar. Otra cosa que me preocupa es que tiene una acumulación de sangre en su costado derecho, lo que me hace sospechar que sea una hemorragia interna. Para poder corroborar mi hipótesis tendré que hacer una exploración, y si resulta verídica, aquí mismo se podrá operar, pero este hospital no tiene los recursos necesarios para poder hacer la operación en la columna. Si no lo llevan en las próximas dos semanas a un hospital con la tecnología necesaria, la vértebra se le acomodará y no podrá volver a caminar.

Annie, con cara de signo de interrogación pregunta:

- Qué significa todo lo que dijo doctor?

- Bueno- Dice el Doctor Pitt - Terry está muriendo, por preguntas como estas... pues no se está tomando todavía seriedad y presteza en el asunto.

Candy dice -NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!

Dado el incontrolable estado histérico de Candy se le inyectó un fuerte calmante que la hizo dormir por 2 días, en los cuales el doctor Pitt operó y detuvo la hemorragia interna, con óptimos resultados. Por su parte, Albert personalmente hacía gestiones para trasladar a Terry al mejor hospital de la ciudad.

-Bueno señor Andley, veo que se ha hecho todo con bastante diligencia, en el Hospital lo estará esperando el doctor Brad Depp, a quien ya he remitido todos los antecedentes necesarios para la operación de la columna.

-Gracias doctor Pitt, entonces mañana trasladan a Terry.

-Sí, mañana a primera hora. A propósito Candy espera en su habitación, ya está de alta, por favor llévesela AHORA YA, sus gritos han enloquecido y ensordecido a medio hospital.

-eh, um, claro doctor.

Albert necesito de todo su esfuerzo por convencer a Candy de que a Terry le estaban prohibidas las visitas, ya que aún estaba bajo el efecto de la anestesia. Y al día siguiente el Doctor Pitt, manda al mensajero del hospital para decirle a Candy por favor llegara al hospital, porque Terry estaba preguntando por ella. Candy apresuradamente llegó al hospital, pero al entrar el Doctor la esperaba en la puerta y le dijo

-Señorita, por lo que más quiera, no vaya a alterar al paciente.

- Doctor Pitt, descuide. No lo haré.

Candy, cojeando, llega al cuarto de Terry, en donde Terry ve a Candy y le dice:

-Candy, qué haces aquí, dónde estamos?

-Estás en el hospital, tuviste un accidente.

-Cómo fue?

-Te atropellaron, Terry.

-Pero yo me siento bien, sólo que tengo dolor en el cuerpo.

-Todo va a estar bien. No te preocupes.

-No estoy preocupado, por qué habría de estarlo. Yo puedo mover mis brazos sin dificultad, no como tu, pecosa. No sé qué te pasó a ti, pero veo que tienes enyesado un brazo. Yo puedo moverme con facilidad...ooouuuuchhh, parece que no, y mis piernas, mira.... mmmmh? Candy, no puedo mover las piernas. Candy no siento mis piernas... Candy? Qué me pasa? es la anestesia?

-Si, Terry. Imagino que eso es- mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

-Candy, qué me estas ocultando? Tú no sabes mentir.

- Oh Terry, mañana te trasladan a otro hospital, donde el Doctor Depp, un reconocido médico cirujano, te operará y podrás sentir nuevamente tus piernas... después estarás en terapia y ya podrás volver a caminar.

-Volver a caminar??? Oh no, cómo se habrá sentido Susana cuando estaba postrada en cama, si solamente ahorita me estoy enterando de esto y ya me siento muy mal.

- Terry, pero tú sí podrás volver a caminar.

- Ese no es el punto Candy!!!!! ooh, discúlpame, no ha sido mi intención gritarte.

- No te preocupes, yo sé que te has de sentir mal, pero si de algo te sirve, esto no es parte del tratamiento, pero como enfermera me siento en la obligación de hacerte sentir mejor.

Candy se empezó a aproximar a Terry, dándole por primera vez, ella, o sea, ella tomando la iniciativa, un beso de amor.

Terry, que precisamente no se caracterizaba por su timidez, aprovechó ese momento, correspondiendo su dulce beso y abrazándola tanto como su delicado estado se lo permitía, disfrutando ese primer beso de ella (POR FIN). Aún no salía de su asombro cuando:

-¡Señorita Andley por Dios, hasta cuándo! ¿no le dije que no alterara al paciente?

-¡Doctor Pitt! yo sólo trataba, lo estaba, yo... este, me estaba despidiendo.

-Le ruego que se retire inmediatamente, ya que practicaremos los últimos exámenes antes del traslado.

-Sí doctor, no quise, yo... hasta mañana, se despidió de ambos desde la puerta.

-Hasta mañana pecosa, dijo Terry entre molesto por la interrupción del doctor y feliz por lo ocurrido.

Mientras esto acontecía, los Leegan habían sido capturados gracias a las pesquisas del Inspector Gayet, siendo juzgados y ejecutados en la silla eléctrica por el cuasi homicidio frustrado en contra de Terry y consecuente caída del árbol, con fractura del brazo derecho de Candy.

Terry, desesperado porque ya habían pasado 10 días desde el accidente, y aún no lo habían trasladado, ya estaba perdiendo las esperanzas de volver a caminar.

- Albert, quién iba a creer que nos volveríamos a ver?

- Qué bueno es volverte a ver Terry

- Lástima que sea en estas condiciones.

- Terry, si Dios lo permite, todo saldrá bien.

- Bueno, yo le pedí a El que me permitiera ver nuevamente a Candy, por lo menos un instante... ahora, hasta regresamos. O sea que me ha dado más de lo que yo pueda querer.

- Terry... amigo. Recupérate pronto y haz feliz a Candy.

Terry fue transferido a un hospital en Chicago. Fue intervenido quirúrgicamente, Candy estando en la sala, pues no podía asistir por su brazo inmovilizado, y después de 5 horas en la sala de operación, el Doctor Depp, dice:

- Quién es familiar de este joven, Grandchester?

-Somos sus amigos- dijo Albert, Archie asintiendo.

- Bueno, hasta dentro de dos días podremos determinar la situación del joven... por favor, cuando despierte, no lo hagan hablar, y si tocan otros temas mejor. No queremos ilusionarlo pero tampoco decepcionarlo.

Candy, al salir Terry de sala de operación, mandó un telegrama, avisándole a la Sra. Baker que su hijo estaba en el hospital y necesitaba de su presencia.

Al día siguiente llegó Eleanor, completamente preocupada y desconcertada pues no sabía nada sobre el accidente y menos de que Candy y su hijo hubieran vuelto.

-Doctor Depp, ¿por qué se esperó tanto para el traslado?, según lo que me comentaba Candy, Terry debió ser trasladado hace más de una semana, inquiría Eleanor molesta por lo que ese atraso podía significar.

-Es cierto señora, todo estaba preparado para recibir a su hijo en esa fecha, pero lamentablemente tuvimos una huelga general en el hospital, lo siento. En todo caso mañana sabremos el éxito de la operación.

Mientras tanto Candy y Archie esperaban la autorización para poder ver a Terry:

-Archie, ¿qué te pasa?

-Candy, ¡Eleanor Baker aquí!, ¿te parece poco?, recuerda que soy su más ferviente admirador.

-Si Archie, pero quítate esa cara de bobo, dijo Candy sonriendo y al mismo tiempo sintiendo nostalgia por Stear.

-Ay.., qué bella es, ¿viste sus ojos?

-Sí Archie.

-Ya pueden pasar, dijo la enfermera.

-Archie recuerda que debemos transmitirle seguridad.

-¿eh?, sí... claro

Ambos entran a verlo, pero Archie estaba en las nubes. Candy ve a Terry, con sus ojos cerrados. Con un gesto hermoso. Candy no quiso hablarle, más bien le dijo a Archie:

-Mira, parece que se durmió.

-Mejor lo dejamos solo, ¿vamos?

-Me quedaré un momento.

-Está bien.

Una vez solos, Candy comenzó a acariciar suavemente sus cabellos, pensando en la tragedia en que había terminado ese inesperado encuentro, la cena que nunca compartieron.

-Terry debes recuperarte, murmuró suavemente.

-Candy ¿eres tú?

-Sí, no te esfuerces, ¿cómo te sientes?

-Como el ajo.

-¿eh?

-Más o menos, sentí a alguien más, ¿quién era?

-Archie me estaba acompañando.

-¿Archie? y ¿Albert?, dijo Terry frunciendo el ceño.

-El no pudo venir, ya sabes sus negocios y Archie se ofreció.

-Entiendo.

-El está comprometido con Annie, no lo olvides.

-Lo sé. Candy cuando salga de aquí, quiero que...

-¿Sí?

-Quiero que nos vayamos a un viaje. Regresar a Londres. Hacer una cuestión artística de como tuvo que haber sido nuestra historia. Pedirle a la Hermana Grey que nos deje entrar a ese lugar. Caminar por nuestra segunda Colina de Pony, caminar en donde conocí a mi único amor. Imaginar que Elisa no nos tendió la trampa de la carta. Poderte tocar con la armónica que me regalaste, que por cierto aún la tengo, la melodía que tanto te gustaba.

Candy entonces dice -Imaginar de lo que hubiera sido si todavía te hubiera alcanzado antes de que partiera tu barco.

-Oye, de eso nunca hemos hablado... en ese barco yo escuché tu voz gritando mi nombre. Teníamos como 7 minutos de haber partido. Pensé que había sido mi imaginación porque en un barco nos habíamos conocido.

-Si, yo grité tu nombre. No sé que pasó pero por un momento pensé que si me oías, regresarías... pero bueno, que más da.

-No digas eso, porque todo eso sirve ahora para saber cuanto nos amamos. Pese a las dificultades. Pues después de ir al Colegio, quiero que vayamos al puerto... si es así, te tengo una sorpresa, que la he craneado desde que desperté de la anestesia y aún no podía verte, pues estaba en observación.

-Si Terry. Haremos todo lo que tú dices y más. Pero por favor, pon todo de tu parte en la terapia, y yo sé que todo va a estar de maravilla.

Candy salió del hospital feliz, no feliz era poco, los planes de Terry eran completamente inesperados y maravillosos. Hacer realidad ese sueño siempre frustrado, de estar juntos de una buena vez, pero ahora sin obstáculos y en los lugares donde pasaron los mejores momentos de su adolescencia, no, de su vida. De pronto algo la aterrizó violentamente y se le apretó el corazón, mañana, todo dependía de los resultados, mañana, pensaba tristemente ahora.

Al día siguiente en la tarde, todos, es decir, Eleanor, Candy, Archie, Annie y Albert, que ya había vuelto, esperaban ansiosos e impacientes. Después de unos minutos que parecieron siglos, el doctor Depp llamó a la señora Baker y Candy:

-Debo comunicarles que los resultados no son los que se esperaban.

A Candy se le vino el mundo encima y no podía más que llorar y llorar. El Doctor no había terminado y ella que había estado investigando casos como el de Terry, pensó el peor de los casos.

El Dr. Depp continuó -La verdad es que sobrepasó lo esperado. No habíamos querido comunicárselos pero al acomodar nuevamente la vértebra desviada, se corría el riesgo que lastimáramos el nervio que le interrumpía la movilidad en sus piernas. La operación fue un éxito. Los resultados no eran los esperados, porque creíamos que realmente no habría oportunidad con este muchacho, pero ya ven que sí. La sensibilidad de sus piernas las tendrá poco a poco. En una semana ya las sentirá. Luego, tendrá que asistir a terapia. Según su optimismo para mejorar, va a ser el tiempo que durará la terapia. Tendrá que venir una hora diaria, y creo que en unos 2 meses ya estará como nuevo. Mientras tanto quiero que el paciente utilice silla de ruedas... quedé claro?

-Si- dice Eleanor- Sólo podría ir a hablar con mi hijo? NO lo he visto ya hace bastante tiempo

-Claro Sra. Baker.

Eleanor se va al cuarto con Terry. Entonces Candy aprovechando la oportunidad dice:

-Sólo tengo una pregunta doctor. Si Terry quisiera continuar el tratamiento en Londres, ¿sería eso posible?

-No le acabo de decir que debe venir a terapia todos los días.

-Si doctor, pero no todavía, una vez que ya esté más reestablecido.

-¿Otro traslado?, le recuerdo que estamos hablando de una persona, no un monigote. Por favor deme una buena razón para hacerlo.

-Doctor Depp estoy segura que Londres será clave y fundamental para su recuperación. Tengo una corazonada.

-Candy, debo recordarle que es usted enfermera y no debe dejarse llevar por corazonadas, o tonterías como esa.

-Doctor, por favor, ahora le hablo como enfermera, estoy segura que ello le ayudará, por favor confíe en mí, yo lo conozco.

-Ya me di cuenta y vaya que es persistente, el doctor Pitt tenía razón, dijo suspirando.

-¿Cómo?

-No le prometo nada, lo primero ahora es ver como evoluciona el paciente, luego veremos.

-Gracias doctor.

En el cuarto de Terry:

-Hijo, gracias a Dios todo salió bien.

-Sí, pero 2 meses es demasiado tiempo.

-Debes ser paciente. Ya es un milagro el que puedas volver a caminar, le decía Eleanor mientras acariciaba su brazo.

-Es verdad, ¿dónde está Candy?

-Ya viene, se quedó con el doctor.

-¿Ya lo sabes?, sonrió.

-Sí, y no sabes cuánto me alegro. Siempre me gustó esa chica, es justo lo que necesitas.

-¿Qué quieres decir?

-Lo sabes perfectamente, así que no me mires con esa cara.

Una vez que Eleanor se retiró, habló con Candy para ultimar detalles sobre la estadía de Terry en Chicago, decidiendo que Candy se quedaría en Chicago, viviendo en un apartamento que Albert le conseguiría, cerca del hospital, para que Candy estuviera los dos meses de tratamiento con Terry. El doctor dijo que en caso que Terry viajara, tenía que ser cuando terminara el tratamiento.

Capítulo No. 3: Aventuras en el Hospital

Los días pasaron y Candy y Terry ya estaban instalados en el confortable departamento. Al principio la sola idea de estar a solas con ella y por todo ese tiempo, le había hecho olvidar la tediosa silla de ruedas, pero obviamente había tareas que a ella le sería imposible realizar, por lo tanto, y para su desgracia, Albert, que siempre pensaba en todo, contrató un enfermero.

Candy hasta cierto punto se sintió bien porque como sea, ahorita él era su paciente, como lo fue Albert. Además el enfermero podría ayudar a Terry en cosas que ella no podía. Por su parte, Terry estaba muy molesto de tener que estar con Jeremy Gibson, el enfermero. No sólo porque quería compartir con Candy, sanamente, pero solos. Era incómodo tratar de acercarse a Candy para darle un beso y que el enfermero corriera para ayudarlo. Además el enfermero era buenmozo, y eso no había quien lo negara... pues Candy se ponía un poco torpe a su presencia. Además, Albert consiguió que durante ese tiempo Candy trabajara en aquel hospital y poder así también cooperar en la terapia de Terry.

Un día Candy llevaba a Terry, a un paseo por el parque. Ella había notado que Terry se veía muy molesto, pero ella notaba también que no era por el tratamiento si no por algo más que ella no descifraba. Al paseo ella se fue sola con Terry, diciéndole a Jeremy que se iban a juntar los tres en el hospital en una hora.

-Terry, qué te pasa? qué tienes. Ya llevas un mes en el tratamiento. Ya vas por la mitad del camino. No te alegra?

-Sí, pero si hubiera sabido que esto iba a ser ASI, con todo y Jeremy incluidos, hubiera preferido quedarme en el hospital, bajo tu cuidado.

-¿Por qué? Jeremy ha demostrado ser un buenís..., excelente enfermero, además fue el mismo doctor Depp quien se lo recomendó a Albert, para que hiciera su práctica profesional.

-¡Justo conmigo!

-Fue coincidencia, ahora está haciendo su tesis sobre tu caso, pero no veo el problema, ¿han tenido algún roce?

-Candy el problema es que no se me despega, parece lapa. Si fue contratado, fue justamente para asistirme en aquello que... bueno tú sabes, pero es el colmo.

-Terry, como enfermera puedo asegurarte que Jeremy lo está haciendo muy bien.

-Ah sí ah, los ojos de Terry ya se salían de sus órbitas.

-A ver, por favor dime qué es exactamente lo que te pasa, dijo Candy enojándose también. Fue ahí que recordó esa cara que le estaba poniendo y del disgusto pasó al gusto, diciéndole:

-Terry Grandchester, estás celoso, le dijo con las manos en la cintura.

-¡¡QUE!! ¿Celoso yo?

-Sí, tú. Ay por favor no seas mens..., no seas tontito, yo sólo tengo ojos para ti.

-Entonces por qué te pones turnia cada vez que te habla.

-Lo ves, yo sabía, no malinterpretes las cosas, yo te amo a ti, y al decirlo se arrodilló quedando a su altura y mirando sus bellos ojos que echaban chispas, ay qué bello se veía cada vez que se ponía celoso, pensaba ella.

-Terry, depende de cómo te vea hoy el médico, ya podremos quitarte la silla de ruedas.

-¿Sí?, preguntó esperanzado.

-Sí y empezaríamos con las muletas.

-¡¡¡QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!!

- Terry, no seas niño. Esto es un proceso... poco a poco podrás hacer todo eso solo.

- Pero después de mi tratamiento me haré el enfermo, para así poder pasar más tiempo contigo.

-Cómo crees? Acaso piensas que por eso estoy contigo. Creo que ambos hemos vivido que uno se queda con el que ama, no por compasión. Yo te amo Terry, no lo entiendes?

-Si lo entiendo, lo que pasa es que me gusta escuchar de tus labios esa palabra.

Terry se apoya de la silla de ruedas y se para. Candy en reacción se para y le dice:

-No hagas eso Terry- mientras lo abraza.

Terry dice -Oye, esto es buena táctica para atraer a las chicas, no pecosa?

-Terry!!! No seas así... Esto me recuerda Escocia.... Wow, tanto tiempo

-Pero el tiempo nunca apaga el amor.

Al llegar al hospital Terry entra a su tratamiento y entonces aprovecha Jeremy para decirle a Candy, mientras se le acerca:

-Candy, te necesitan en Pediatría.

-Sí, voy inmediatamente.

Terry que ya estaba dentro de la sala, sólo vio cuando Jeremy se le acercaba a Candy y a ella asintiendo y de no haber sido porque el doctor Depp estaba presente, le hubiera dado con silla y todo.

-Candy, por favor que vengan las enfermeras Andrea y Deborah.

-¿Ellas?

-Si ¿por qué? ¿algún problema?

-No, es sólo que como Jeremy siempre lo ha...

-Usted sólo limítese a hacer lo que le digo.

-Si doctor.

Terry sonrió, ese fue su desquite, por ahora. Ya tendría que rendirle cuentas y él se encargaría de cobrárselas todas, y muy pronto, si, cuando se recuperara.

Mientras iba a buscar a sus colegas, Candy se lamentaba por ser tan tonta, ella nunca fue celosa, pero sabía que estas chicas en particular, deliraban por su Terry, ay Candy debes ser más profesional, pensaba golpeándose la cabeza. Lo que Candy no sabía, era que en el hospital TODAS estaban locas por él y secretamente la envidiaban, ya que Terry las ignoraba por completo.

-Bien joven, me imagino que Candy YA le comentó lo de las muletas.

-Sí, respondió Terry resignado.

-Bueno, su evolución ha sido bastante buena así que no debiéramos tener mayor problem.., ¿qué es ese ruido? ¡¡SEÑORITAS!! este es un recinto hospitalario, no un hipódromo, no pueden entrar a empujones, un poco más de respeto por favor, les decía enojado el doctor a las solícitas enfermeras.

Deborah y Andrea, se dieron cuenta del bochornoso encuentro, pues Terry solamente acomodó su cabello tras las orejas y se sonrió por un lado.

Lo que no sabían ellas era de que Terry estaba planeando ser cortés con ellas, pues aunque antes no lo hacía para no molestar a Candy, no hacía nada malo con platicar con ellas... y vengarse de Candy... claro, como un juego solamente. No iba a hacerle daño a Candy nuevamente.

Terry: Hola Chicas! me ayudarán en la terapia de muletas?

Deborah: Con muchisísimo gusto Terry.... Señor Grandchester.

Terry: No te preocupes, me puedes decir Terry... tú cómo te llamas?

Deborah: Me puede decir Debbie mientras se sonrojaba.

Andrea: Debbie! Nos regañará la supervisora si nos ve hablando con el paciente.

Terry: Y tu, cómo te llamas?

Andrea: eeeeh.... este.... Andrea

Terry: Mucho gusto. Creo que los tres podremos ser amigos.

Andrea: Claro. Y me dará su autógrafo verdad?... soy una gran fan suya. Claro, sólo lo puedo ver en las fotos del periódico pues no puedo comprar una entrada tan costosa.

Terry: Pues si quieres te puedo conseguir una ent...

Candy: mmm hmmm! Terry, tienes que concentrarte en tu terapia....

Dr. Depp: Enfermera Candy, por favor, regrese a Pediatría y Enfermeras Deborah y Andrea, sigan trabajando.

Candy salió, mientras Terry la miraba provocativamente, como diciéndole 'tú te lo buscaste'

Dr. Depp: Jeremy, recueste a Terry aquí. De mala gana y un poco abochornado por la presencia de las chicas, Terry fue levantado en brazos por Jeremy.

Dr. Depp: Andrea, empiece con el masaje preparatorio desde los tobillos hacia arriba. Ella contuvo el aliento.

Andrea: Sí doctor. Y ella ya estaba empezando.

Dr. Depp: Pero, todavía NO, espere a que su compañera aplique la loción suavizante, o ¿ya olvidó el procedimiento?

Andrea: Cla.. claro que no, doctor.

Dr. Depp: Deborah, SEÑORITA ENFERMERA, ¿qué está esperando?

Deborah: ¿ah?

Dr. Depp: LE ESTOY DICIENDO QUE APLIQUE LA LOCION, o está sorda.

Deborah: Si doctor, o sea no doctor, quiero decir....

Dr. Depp: Ya, ya, menos conversa y T R A B A J E N.

El doctor sabía que estas chicas, junto con Candy POR SUPUESTO, eran las mejores enfermeras, pero realmente lo estaban exasperando con su desconcentración y el culpable era su paciente, que apenas disimulaba la risa. Lamentablemente sabía que si las cambiaba por otras, pasaría exactamente lo mismo.

Después del masaje, que extrañamente duró MAS de la cuenta:

Dr. Depp: ..... ahora, Jeremy levante a Terry. Andrea y Deborah, ustedes lo sujetan por la cintura. Las chicas se miraron, luego a Terry, que las observaba cada vez más divertido.

Dr. Depp: Eso es, con cuidado. Les dije que lo SUJETARAN, no que lo ABRAZARAN.

Terry: Chicas, por favor no tan fuerte que todavía estoy delicado, jeje.

Justo en ese momento llega Candy, que inventó una excusa para volver a la Sala de Rehabilitación y ve la cara de diversión que tenía Terry con estas chicas. Candy se iba a dar la vuelta cuando el Doctor Depp la mira y viendo la cara de molesta que ella tenía, no tuvo más opción que decir:

Doctor Depp: Señorita Candy, que bueno que vino.... eh.... necesitamos que nos traiga las muletas que están reservadas... las muletas #23.

Candy: Disculpe Doctor, tal vez Andrea o Deborah puedan ayudarle, que yo estoy atendiendo a.... a, este.... no. Lo que pasa es que el Doctor Smith, me envió aquí para ...... venir por el enfermero Jeremy.

Terry: Pero Jeremy no es del área de Pediatría o si?

Andrea: Candy, si quieres yo te voy a ayudar?

Deborah: o yo.... si quieres.... voy por las muletas, Doctor?

Candy: No.... veo que están muy ocupadas.

Dr. Depp: Candy, me preguntaron a mí.... y no, si yo dije Candy, Candy debe traerlos. Señorita, si no quiere que le diga a la supervisora su conducta, tendrá que obedecer.

Candy: Si Doctor. Disculpe. No sé que me pasó.

Terry: Candy!!!

Candy: mmmmmm?

Contesta Candy mientras estaba cabizbaja. Nunca pensó que la regañarían frente a Terry. Terry percatándose de ello, y sabiendo que él tenía parte, o mucha de la culpa de ello, le dice:

Terry: te amo.

Entonces Candy comprendió cómo debió sentirse Terry durante todo ese tiempo con respecto a Jeremy y olvidando su timidez, y que no estaban solos, con una dulce sonrisa le dijo:

-Yo también.

El doctor Depp que observaba todo con los brazos cruzados, luego de esto los bajó, meneó la cabeza mirando hacia arriba, diciendo:

-Señor dame paciencia. Esto es lo único que me faltaba, una declaración de amor en plena terapia, - y añadió en tono derrotado:

-Candy si va a estar entrando y saliendo, prefiero que se quede y nos ayude, ahora sería tan amable de traer las muletas, las Nº23.

-Sí doctor, dijo Candy con su cantarina voz.

-¿Estamos todos? dijo ahora por primera vez en tono divertido el enojón doctor Depp.

-Sí, contestaron todos a coro.

-Continuemos.

Días pasaron y Andrea y Deborah, ya más serias porque ya sabían con certeza lo de Candy y Terry, siguieron dándole el tratamiento, pero Candy hacía las cosas más personales (como los famosos masajes).

Jeremy poco a poco fue menos indispensable, y aunque seguía viviendo en el apartamento por órdenes de Albert, que por cierto dadas las investigaciones que hizo de Candy, efectivamente era su sobrina (y la cuidaba más que nunca), seguía con ellos(Jeremy). Y por cierto, le gustaba Debbie.

Un día Wendy, la hermana menor de Andrea, que también era fan de Terry llegó en plena terapia. Quería conocer a Terry en persona. Llevaba una cartulina con un collage de Terry. Se podría decir que todas las poses habidas y por haber de Terry. Andrea, sabiendo que Candy resultó siendo celosa, no podía más que aconsejar a Wendy de no dejarse llevar por sus impulsos, que sí, que Terry era IRRESISTIBLE, que esto y lo otro. Al final la convenció.

Y en la sala de rehabilitación, Candy lavaba sus manos luego del 'masaje', mientras Deborah y Jeremy ayudaban a Terry con las muletas.

-¿Cómo las siente?

-Me molesta en las axilas.

-Es normal, pronto se acostumbrará.

-Qué bueno, porque con Candy viajar...

-En un par de semanas, como mínimo, agregó el doctor.

Terry mira a Candy, quien sólo se encoge de hombros transmitiéndole paciencia.

-¡¡A ver, a ver!!, Deborah, Jeremy, cuidado, no queremos que el paciente tropiece con las muletas ¿verdad?

-Buenos días.

-Buenas noches, le dice el doctor mirando su reloj.

-Andrea ¿por qué llega tan tarde?

-Doctor, ee., se ac. se acuerda que ayer me dio permiso para traer a mi hermana menor.

-¿eh? ah, si, si, si, lo había olvidado. Bueno que entre y se retire inmediatamente.

-Gracias doctor.

-Y no se me malacostumbre.

-No doctor.

Wendy entra tímidamente y Terry, que ya sabía, le sonríe amablemente, (GRAN ERROR). Eso fue suficiente para que Wendy olvidara todo lo que le dijo Andrea, tomándolos a todos por sorpresa y abalanzándose sobre Terry, quien la miraba aterrorizado correr hacia él.

-¡Jeremy atájela!, ¡¡CUIDADO CON EL PACIE...!!, decía el doctor desesperado, con las manos en la cabeza.

- Ayyyyyyy, se quejaba Terry.

-¡¡Candy, Deborah SUJETENLO, que no se caiga!! ¡¡¡LAS MULETAS!!!,¡¡ay NOOOOOOO!!................

- Jeremy por favor... recójalo.

El doctor furioso se da vuelta a mirar a Andrea.

Dr: Señorita Andrea, esto fue el colmo. Tendré que despedirla... no puedo tolerar más impertinencias. Llévese a su hermana y recoja sus cosas.

Andrea: Pero Doctor...

Dr: Usted no me obedeció. El joven está en recuperación y no, no sé porque me dejé llevar por la gracia de su hermana.

Wendy: Doctor, yo le caigo bien no? No despida a mi hermana. Ella no tuvo la culpa.

Andrea: Doctor, discúlpeme y discúlpela.

Dr: Lo siento pero....

Todos con cara de preocupación y Terry, sobándose la cintura, con una divina sonrisa, interrumpe diciendo:

Terry: Doctor! Doctor! no no no! Ella no sabía lo que hacía.

y en secreto le dice al Doctor "Yo ya estoy acostumbrado a las fans.... ella entre todas, sigue siendo una chica tranquila"... le dice mientras le guiñe el ojo a Wendy.

Doctor: Mmmmm! no lo sé.... eeeh, creo que yo había quedado claro con Andrea, y ella me desobedeció.

Wendy: Yo lo sé... ella me lo dijo... pero los ojos de Terry hacen olvidar todo.

Andrea: Wendy!!!! no digas esas coosasss.... me pones en clavos.

Wendy: Estoy siendo sincera no? o quieres que diga la mentira? Porque si así es.... Doctor, ella tiene la culpa de todo. La declaro culpable. Sáquela de este lugar... jajajajajajaja.

Doctor: Con Wendy no se puede pelear.

Terry: Andrea, que bien que.....

-SILENCIO todos y no me confundan más, decía el doctor.

-Doctor por favor reconsidere su decisión.

-Usted se calla Candy.

Los ruidos alertaron a la Supervisora que en ese momento pasaba por ahí y golpeó.

-¡QUIEN ES!

-Doctor, ¿ocurre algo?

-Dorita era usted, llega justo en el momento preciso.

El doctor le relata lo sucedido, Dorita mira a Andrea, luego a Wendy y su collage, a Deborah y Jeremy, que estaban BASTANTE juntitos y obviamente a Candy y Terry, el culpable de todo. Qué tenía ese jovencito que le alborotaba a todas las enfermeras, realmente no lo entendía.

En ese momento, otro golpe.

-¡QUIEN ES AHORA!

-Doctor, disculpe...

-Enfermera SUSANA, usted es TONTA o se hace, le dije que estoy en terapia, T E R A P I A, terapia y que no me interrumpieran.

-... si pe.... pero usted me pidió que le avisara cuando llegara el señor Andley.

-Está bien, AHORA RETIRESE.

El doctor Depp odiaba en particular a esa enfermera. ¿Por qué sería?

- Dorita por favor dígale que en un momento estoy con él.

-Por supuesto. Enfermera Andrea tan pronto termine se presenta en mi despacho.

-Sí, supervisora, le dice Andrea asustada y mirando con odio a su 'hermanita'

Dorita sale y Albert que estaba de espaldas leyendo un anuncio en la pared, voltea y sus miradas se encuentran y al verse, el desagrado de ver a Terry y todas esas fans que tenía ese actorcillo, se borró. Albert por su lado se quedó asombrado que en este hospital, después de haber estado el día que se internó a Terry, el no la había visto. Claro, en las cartas de Candy a Albert, le había mencionado a Dorita, una chica un tanto estricta, pero no era para nada, la que estaba frente a sus ojos.

-¿El señor Andley? dijo Dorita un tanto nerviosa. Sólo había escuchado hablar de él, nunca lo había visto y menos imaginado que era un hombre joven y... atractivo.

-Sí, y usted es...

-Dorita, la Supervisora, dijo dándole la mano.

-Mucho gusto, dijo Albert, demostrando interés, no sólo amabilidad.

-El.. el doctor Depp lo atenderá en un momento por favor pase por aquí.

-Gracias.

Ella siempre fue muy segura de sí misma, pero mientras guiaba a Albert al despacho del doctor, sentía que sus piernas la traicionarían en cualquier momento.

Mientras tanto en la famosa Sala de Rehabilitación:

-....... ya, ya, me cansaron todos. Terry por favor firme esta cosa, dijo el doctor Depp pasándole el collage.

-Y los demás vayan desocupándome la sala, es todo por hoy. Y usted Andrea, vaya con Dorita.

-Sí.

-Yo debo atender al señor Andley.

En la oficina de Dorita:

Dorita: Andrea, ahora en confianza, qué pasó que enojaste tanto al Doctor.

Andrea: Supervisora, es que el Doctor me encargó que le dijera a mi hermana que no hiciera nada indebido, pero ella vio al señor actor Grandchester y se le lanzó en cuanto tuvo la oportunidad, y ya no pude hacer nada al respecto.

Dorita: Pero usted le dijo a su hermana que no lo hiciera?

Andrea: Pues claro, pero no me obedeció.

Dorita: Claramente no fue su culpa. Pero no podrá traer a su hermana, sino en horas de visita. Pero el paciente no está interno, o sea que si el actor lo permite, pues que lo visite en su apartamento, ella, no usted.

Andrea: Muy bien Doctora, no volverá a suceder... mientras Andrea sale, Dorita piensa en alto diciendo:

Dorita: No sé que tanto alboroto causa ese muchacho. Pero el señor Andley.... aah (suspiro), esa ya es otra historia

Wendy: qué te dijo la superduper?

Andrea: LA SUPERVISORA SE DICE!!!! Ella dice que todo está bien.

Wendy: Entonces no te despiden?

Andrea: NO! Todo está bien.

Los días siguieron pasando... Terry iba mejorando. Candy se seguía poniendo celosa por las chicas, que mejor decidió que en la hora de la terapia ella ya no estaría. Solamente era una hora, y lo demás del tiempo, la pasaban platicando en el apartamento.

Por ello, Candy no sabía que Terry ya podía dar muchos pasos sin muletas... pues quería darle una sorpresa. Fingía no poder caminar sin muletas para que ella no sospechara.

Una noche mientras cenaban en el departamento:

-Pensé que esta convalecencia sería, um, más interesante, le dijo mirándola significativamente y luego divertido al ver cómo, PARA VARIAR, Candy se sonrojaba.

Candy se hizo la desentendida y sólo le dijo:

-Termina de comer, ya es tarde y mañana...

-... mañana viene Jeremy temprano y el doctor Depp, bla bla bla

-Así es, dijo ella levantando la bandeja y llevándola a la cocina.

-Además, Terry... Terry ¿dónde estás?

La cama estaba vacía. Terry estaba en el baño. Como Terry hizo para pararse sin ayuda de ella?

-Terry, cuidado, dónde andas? Terry..... Terry...... Terr....

-Uy Candy, no se desespere. Aquí está por quien lloraba.

-Terry! No digas eso. Cómo te levantaste solo?

-Candy, qué crees que hago en terapia?

-Además de coquetear con las enfermeras?

-Candy, cómo dices eso.

Ambos empezaron a reír. Terry entonces ve a Candy y le dice:

-Hagamos las cosas más interesantes... (y le roba un beso).

-Teeeerr..... Terry, no. Yo no voy a defraudar los principios que me enseñaron la Srita. Pony ni la Hna. María. Además, todos saben que estamos viviendo juntos, Terry. Todos esperan con ojos juzgones lo que pase entre nosotros. NO permitiré que ellos piensen mal de los dos. Y tu?

-Candy discúlpame! dice Terry mientras sus ojos se llenan de lágrimas. Candy sólo dos veces lo había visto así. En el barco, en la separación de ellos, sin realmente verlo. No podía echarse para atrás al decirle esto, pues ella tenía muy bien sentados sus principios. Candy al verlo así, quiso desviar la conversación diciendo:

-Terry, mejor hagamos algo más interesante. Por qué no me recitas la última parte de "Romeo y Julieta" que no pude ver?

-Candy... es que no quiero echar a perder nada de nosotros. Discúlpame sí? Todo lo que no te pude decir el día que nos separamos.... todo lo que perdimos.

-No Terry, todo sucede o no sucede por una razón.

-Está bien, tú ganas, POR AHORA. Te recitaré Princesa Julieta, si eso es lo que realmente quieres.

-Sí, dijo Candy apenas convencida.

Se sentaron en el sofá y él se le quedó mirando, mientras acariciaba su brazo:

-¿Sabes?, si no fuera porque te vi enyesada, nunca hubiera creído que te caíste del árbol. Vaya, vaya, tarzán pecosa, si que estás fuera de práctica. En Londres y si la Hermana Gris lo permite, podrás volver a practicar y además, aprovecharemos para ponernos al día en OTRAS cosas, al decir lo último tomó su cara para ver su expresión.

A pesar de estar casi inválido, Terry no dejaba de perturbarla con SU MIRADA y sus siempre presente comentarios mordaces y de doble sentido.

-Terry, ya habías dejado de llamarme así,¡córtala con las dichosas pecas!, dijo ella tratando de sonar enojada y no nerviosa, que era como realmente se sentía.

El sonrió complacido, era inevitable, le encantaba hacerla enojar, ya que sus ojos lo miraban con un brillo especial.

-Está bien señorita enojona, pero en Londres NO te me escapas.

-Terry! Que dices? ahh... sabes, aunque me quitaron el dichoso yeso hace dos semanas, todavía me duele el brazo.

-Y fue Solidarismo o que Candy? Fracturarte el brazo por diversión no me cuadra

-Fue la impresión Terry.....

-Por una impresión se quiebra el brazo? Oye, debes salir en las noticias.... jajajajaja

-Terry!!! Si salí en las noticias, pero tu estabas en el hospital que ni te enteraste (le dijo mientras le sacaba la lengua). Además fue que me caí del arbol al verte ser atropellado. Tiendo a desmayarme en ocasiones preocupantes para mi.

-Oye es cierto, como la vez que te caíste de las gradas del colegio, por mi. Te he causado problemas no?

-Bueno, al menos, cuando me mire mi rodilla, con la cicatriz del raspón que me hice ese día, y cuando me duela mi brazo, cuando haya frío, me acordaré de ti.

Iban a darse un hermoso y sincero beso, cuando suena la puerta del apartamento. Candy se sonroja y sale corriendo a ver quien tocaba la puerta a las 9 de la noche. Era Archie... que tenía la cara perturbada....

- ... ... ... C.. Can.... Candy! Es Annie...

-¿Qué pasó? preguntó Candy preocupada.

-Hola Terry, ¿cómo estás?

-Bien hasta hace 1 minuto

-¿Qué pasa con ella?, volvió a preguntar Candy.

-Terminó conmigo.

-¿Por qué?

-Le propuse...

-¿Matrimonio?,¡qué buena noticia!

-No, le propuse otro año de noviazgo.

-Otro más, dijo Terry con tono sarcástico.

-Si, creo que aún no nos conocemos bien.

-Pero si llevan MAS de 4 años, le refutó Candy.

-Sí pero...

En esos momentos Annie llega corriendo y se tira en brazos de Candy, sin darse cuenta que fue el mismo Archie quien le abrió la puerta.

-Candy, Archie no me quiere, (llorando).

-Annie, tranquila, él está aq...

-¡Qué se habrá imaginado el muy '........'

-Annie, Archie está AQUI, le dice Candy entre dientes.

-¡Archie!

-Candy, debemos dejarlos solos. Terry la toma por el codo, llevándola a su habitación (no podía ser la cocina).

-Sí, esto deben arreglarlo entre ustedes.

En el dormitorio, Terry disimulaba apenas un gesto de desagrado.

-Estos 2 ya me tienen hasta la coronilla.

-No seas tan severo.

-Al menos, nos quedamos solos de nuevo, dijo acercándosele y jugando con uno de sus rizos.

-Candy mi am…

-¡CANDY! Archie se enojó conmigo y se fue ¡QUE HAGO!, era Annie irrumpiendo en la pieza ante la mirada pulverizante de Terry.

-¿Pero q.. qué pasó? le preguntó Candy un poco nerviosa, porque también le estaban dando ganas de que Terry se pusiera cargosito.

-Mañana te cuento, ¿puedo quedarme aquí?

-¿eh? Sí, claro, puedes dormir conmigo.

Terry no dijo nada, sólo salió a darse una ducha fría. Esa noche todos durmieron mal, Candy y Annie apenas cabían en la cama y Terry se desveló hasta el amanecer.

Annie y Archie arreglaron sus diferencias decidiendo mejor que fueran amigos y que se alejaran para ver si realmente podían vivir uno sin el otro.

Terry estaba una vez en la cocina, cuando llamó a Candy en un grito, quería asustarla, simulando que se había caído. Lo que quería era que cuando ella corriera a recogerlo, él le mostrara que ya podía caminar sin dificultad.

Estaba Candy cepillando su cabello antes de dormir cuando escucha:

-¡Candy ayúdame por favor! A Candy casi le da un infarto y salió corriendo.

-¡Terry QUE PASO!, ¿dónde estás?, la cocina estaba vacía.

De pronto sintió que la tomaban por la cintura y luego en brazos:

-Ven aquí.

-Terry tú ¿ya caminas?, casi me da un ataque, ¿COMO ME ASUSTAS ASI?

-Cállate y dame un beso, le dijo seriamente y mirando sus labios.

-Pri.. primero suéltame, su corazón ya se salía. Era la primera vez que Terry la tomaba así (conscientemente) y se sentía morir en cualquier momento.

-Primero me besas.

-Terry, por favor, no es bueno que hagas fuerzas, ya...

Pero él ya estaba cansado de sus excusas, además recordó a Jeremy, lo que empeoró las cosas, así que sin pensarlo dos veces le dijo:

-Candy, ya es tiempo.

-Tiempo? de qué hablas Terry?

-Ya creo que debemos irnos a Londres.

-Ahorita?

-No Candy, de primero que el doctor de el OK.

-Pero Terry.... todo es muy sorprendente. Caminas perfecto.

-Todo lo he hecho por ti. Quiero que viajemos a Londres. Tengo que decirte algo en el barco. Algo que lo he pensado desde mucho tiempo.

-Terry!!!- dice comiendo ansias -Me lo resumes en una frase?

-Está bien.... "Yo no amaré como lo hizo mi padre".

Candy lo abrazó tan fuerte como no lo había hecho nunca. Primero porque estaba delicado, y antes, por las circunstancias.

Al día siguiente fueron al hospital. Claramente le dieron de alta y todas las enfermeras se pusieron tristes, inclusive Dorita, pero porque ya no llegaría el Señor Andley. Pero para su sorpresa, Albert, ese día, le mandó un arreglo floral jamás imaginado... hermoso que decía "Para Dorita. Espero encontrarme nuevamente con esos ojos y profundizar en ellos. Si me lo permites. W. A. A.".

Capítulo 4: La Tan esperada Pregunta

"YA EL ACTOR NO ACTUABA MAS,

TIRO LA MASCARA

Y AL LADO DE ELLA RECITO

LA HISTORIA VERDADERA

DE UN HOMBRE CUANDO AMA... "

(Franco Simone)

El día tan anhelado de Terry y Candy llegó. Albert los fue a despedir. Los dos estaban abordando el barco y ella recordó cuando ella viajó para Londres. Los dos habían subido ese Diciembre, y sin saber que se conocerían, siendo cada uno, complemento de su destino.

La primera noche que estaban en el barco, Terry le dejó una nota en la habitación, bajo la puerta, que decía:

"Te espero en el balcón del barco. TG"

Candy se vistió con lo mejor que pudo y para verse diferente, se soltó el cabello. Cuando llegó al balcón, estaba Terry de espaldas, viendo el océano. Candy le quiso hablar pero él la volteó a ver y le dijo:

-Quién anda allí?

-Oh perdona, te ví sumergido en tus pensamientos.

-yo... cómo crees? Jajajaja.

-Oye, qué rápido cambias de parecer eh?

-y tú? coleccionas pecas?

Entonces Candy se dió cuenta que estaban haciendo un reprise de lo que pasó ese fin de año que se conocieron. Candy, recordando las palabras que le dijo Terry, de que repetirían los mismos hechos que pasaron cuando se conocieron, siguió la corriente:

-Si, y estoy viendo cómo hago para conseguir más.

-Oye, si te recuerdas no?

-Claro.

-Pues allí te viene algo diferente.

-Qué cosa?

-Candy, Feliz día del Cariño .

Terry, se saca del bolsillo un anillo y mientras tomaba su mano:

-Candy este lugar es muy importante para mí. Aquí te conocí y aunque al principio no quise reconocerlo, yo me enamoré de ti.

-Terry...

-Es por eso que quise esperar hasta ahora para preguntarte si... ¿te casarías conmigo?

Candy sintió que todo se repetía en ese instante, por su mente pasaban todos los momentos vividos desde que se conocieron, la separación, el reencuentro y ahora Terry, muy junto a ella, pidiéndole que se casaran. No pudo evitar que las lágrimas corrieran por sus mejillas y sin poder seguir sosteniendo su mirada, se abrazó a él.

-Terry, esto parece un sueño.

-Pero no lo es, ¿no vas a contestarme?, le decía mientras acariciaba su espalda y hundía su rostro en sus cabellos.

-Sí... Terry, si quiero, le dijo ella en un susurro.

Terry la separó un momento, mirándola y le dice: Este es el momento más feliz de mi vida. No sabes... nunca pensé que tendría la oportunidad de ser feliz con la mujer que amo. Eres la única mujer que he amado, y gracias por permitirme pasar el resto de mis días, compensándote todo el daño que te hice.

-Terry. Yo también me siento culpable... yo te vi en Chicago. En un mal teatro... estabas mal, yo debí quedarme contigo y ayudarte.

-Candy. Yo y sólo yo soy culpable de lo que hice... un momento, tú estuviste allí. Juré que era una ilusión. Por lo que pasamos juntos, regresé con Susana pero ella ya estaba con otro... no sé por qué en ese momento no regresé contigo. Bueno, que estaba en una obra importante. Ahora, en un mes terminan mis vacaciones y regresaré a la obra en Broadway.

-Para ese entonces estaremos ya... casados?

-No sé, no quieres una boda grande? Te casarás con el hijo de un duque, sabes? - le dice en un tono chistoso.

-Bueno.... la verdad es que yo preferiría algo sencillo, tu madre, nuestros amigos.

-Yo también, quiero casarme pronto y tener ese mes sólo para los 2, le dijo abrazándola más aún. Ella lo miró y asintió con la mirada.

-Pero falta un pequeño detalle.

-¿Cuál?

-Sellar nuestro compromiso. Porque en este momento Candice White Andley, te has convertido en mi novia. Recuerdas que te dije que aquí no te me escapabas.

-Sí, dijo ella bajando la mirada.

Dicho esto, Terry la besó, la besó suave y dulcemente.

Capítulo No. 5: En Londres

Pasaron los días entre pláticas, abrazos, besos y miradas. Llegaron a Londres y al bajar, fueron directamente al Colegio de Londres. El Colegio San Pablo. Al llegar allí la Hna. Grey los reconoció al instante. Los años no habían pasado en vano, y el carácter de la Madre Superiora se había suavizado notablemente. Además, aún se sentía culpable por lo ocurrido hacía años con aquellos 2 jóvenes, por lo mismo, no se opuso cuando ellos pidieron su autorización para recorrer aquel recordado colegio, si con ello en parte lograba subsanar el daño causado.

Empezaron a caminar y al llegar caminando al establo, Terry le dijo a Candy:

-Como fui de tonto al llegar al establo. Claramente tu no eras de esas chicas, que citaba a chicos en la noche. Cómo caí en esa trampa. Esa sucia trampa.

-Terry. Yo también... no debí haber ido... Eliza, siempre Eliza.

-Hola! Mira el caballo Candy. Ya no es la misma que te hizo olvidar aquel mal recuerdo, donde cabalgamos ese festival de Mayo.

-Si Terry. Nunca hablamos de ese día. Terry! quiero que seas sincero... por qué me besaste esa vez?

-Candy, moría de celos al saber que todavía amabas a Anthony. Ya habías cautivado mi corazón y no podía pensar en que tú no sintieras nada por mí.

-Terry, sabes que por Anthony sólo fue una ilusión, y el destino se encarga de todo. Lo de Anthony conmigo no podía ser, porque éramos hermanos. Nunca pasó nada entre los dos. Tú me dijiste que si Anthony no besaba tan agresivo como tú, pero la verdad es que de beso en la mejilla no pasó. Qué bueno, porque no podía ser, y de él haber estado vivo aún, sería muy doloroso, saber de que sí éramos familia, después de todo.

-Es cierto! no había pensado en eso. O sea que....

-Si Terry! También, eres al único al que he amado.

-Dilo de nuevo.

-¿Qué cosa?

-Que soy el único al que has amado

Ella lo mira tiernamente.

-Eres el único al que he amado.

-Ahora dilo en tiempo presente.

-Terry, ya te lo he dicho muchas veces.

-Quiero oírlo de nuevo.

-Te amo.

-Con mi nombre.

-Te amo Terry Grandchester.

-Ahí sí está mucho mejor.

-Ahora dilo tú.

-Ya te lo he dicho otras TANTAS veces.

-¡TERRY!

-Jajaja, me encanta cuanto te enojas y ya que me estás rogando...

Candy cada vez se enfurecía más.

-¡No te estoy rogando! ¡tú empezaste!

-Está bien, Candice White Andley, te amo, te amo tanto que no pienso esperar a que estemos casados.

-¿Qué.. q. qué quieres decir?

-Adivina, le dijo mientras se le acercaba lentamente, con un brillo especial en la mirada.

-¿Cómo se te ocurre siquiera algo así? dijo ella tragando saliva, mientras retrocedía, buscando en vano una salida.

-Candy no siempre vas a estar huyendo.

-Sí, todavía no.

-¿Cómo dices?

-Sí seguiré huyendo y no, es que TODAVIA NO.

-¿Y si te convenzo de lo contrario?

-Ya deja de jugar por favor, puede llegar alguien en cualquier momento.

-Hubieras empezado por ahí, si ese es el problema, sé de un lugar donde nadie podrá molestarnos, le dijo con una exquisita sonrisa retorcida.

Ella recordó tiempo atrás, cuando recién empezaba a conocerlo y Terry le dijo algo similar, no pudiendo evitar sonreír ante el recuerdo.

-¿Y esa sonrisa? veo que ya te convencí.

-Terry, sólo recordaba algo. Ahora suéltame y salgamos de aquí.

-Como quieras, dijo él fingiendo indiferencia y saliendo primero que ella.

Candy se quedó pasmada, ¿no era eso acaso lo que ella quería? que la dejara en paz. Ya no estaba muy segura.

Ella salió pensando en que no importaba lo que él hiciera, ella cumpliría con su forma de pensar. Además, porque ella esperaría sabiendo que ese iba a ser su regalo de novia para él.

Al salir, lo encontró a él sentado en la grama, como cuando pasó lo del caballo, cuando ella logró olvidar el trauma que le había causado Anthony. El se había sentado y le había dicho que él sabía que se había portado muy agresivo con ella pero que había valido la pena. Estaba sumergido en sus pensamientos.

-Terry?

-hhhmmm?

-Oye, Terry, qué te pasa?

-Candy... Hay un pensamiento que dice "La ausencia de lo que se ama es el espejo de la demencia". Recordaba cuando estabas en el cuarto de castigo. Hubiera preferido ser yo el que estuvo en ese lugar.

-Todo pasó tan rápido.....

-Candy, sabías que yo me quedé fuera del cuarto de castigo, acompañándote?

-Terry no sabía de eso... no lo hubiera permitido.

-Por eso fue que no dije nada.

-Ven Terry, quiero decirte un secreto.

Cuando Terry se acercó a Candy, Candy le dio un beso en la mejilla y salió corriendo. Terry la comenzó a perseguir, corriendo lento, y al llegar a un árbol, Candy empezó a trepar.

-Candy, eres una tramposa. Sabes que el doctor aún no me deja trepar por lo de la columna.

Candy se quedó sentada en el árbol, mientras Terry comienza a tocarle una melodía a Candy. Candy mientras recordaba los momentos felices, tanto en la Colina de Pony, como sus aventuras en el colegio. Terry, entonces le declamó una canción diciendo (como sólo Terry sabe hacer).

VIDA, VIDA

VIDA TODA, VIDA TANTA

VIDA LLEGAS Y ME ABRAZAS

VIDA MIRA, VIDA AFUERA

VIDA MAGICA

VIDA LLEGAS Y ME BESAS

CON EL BESO QUE ME MATA

 

VIDA TU, VIDA YO

VIDA ESA LAGRIMA

QUE NO ESCONDO CUANDO FALTAS

Y QUE BROTA SI ESTAS VIDA

VIDA ENTONCES, VIDA ESTAS

VIDA A PESAR DE PESAR VIDA

VIDA, VIDA

VIDA MIA

TE AMO VIDA

 

-¡Qué hermosa!

-¿Te gustó?

-Muchísimo, suspiraba Candy.

-Ahora baja.

-Déjame quedar un poco más, dijo ella cerrando los ojos y sintiendo como unas gotitas comenzaban a caer en su cara.

-Baja, está empezando a llover.

-Sí.

El la esperaba y ayudó un poco a bajar.

-No cambias nada, sigues siendo una tarzán pecosa, sonrió él.

-Y tú un bromista empedernido, dijo Candy mirándolo vivazmente y esperando... ¿qué? Terry sólo la tomó de la mano y caminaron de vuelta bajo la fuerte lluvia que ya caía.

La Hermana Grey los miraba desde su ventana. No podía dejar de creer que esta pareja siguiera junta después de la trampa que les planteó esta chica Eliza Leegan. Los miraba corriendo bajo la lluvia como dos chiquillos traviesos. Recordó que estos muchachos, que ahora ya eran adultos, fueron los que le dieron algo fresco a ese instituto.

Nunca había logrado perdonarse el haberle hecho tanto daño a los dos. Más al joven Grandchester, que decidió dejar su familia, por hacer algo tan noble. Haciendo lo correcto.

Candy y Terry fueron con la Hermana Grey agradeciéndole la oportunidad de entrar a recordar ese lugar inolvidable.

Después de pasar la lluvia, en la cual la contemplaban dentro de un restaurante, se fueron en carreta al zoológico. Caminaron y caminaron. Luego se fueron al parque y cuando iban caminando Candy vió en una vitrina un vestido formidable. No quería decirle a Terry porque ella no quería que él viera el vestido de novias que ella vio. Le dijo a Terry que la esperara un segundo, con la excusa que ya se había excedido mucho en caminar Terry y que solo quería ver algo... cosas de mujeres.

Terry se quedó sentado en una banca, comiendo dulce de algodón. Candy fue corriendo y vio el vestido único.

Cuando Candy volteó a ver a Terry, Terry estaba parado, con el gesto muy molesto. Frente a él estaba hablando un hombre ¿pero, quién era? Candy no podía distinguirlo muy bien porque se encontraba a media cuadra de allí. Lentamente empezó a caminar hacia ellos. Al verlo de cerca se dio cuenta que era el Duque de Grandchester que le decía a Terry:

-Tu madre, Eleanor me contó lo que te sucedió.

-Lo sabías? Pues gracias por tu preocupación.

-Claro que me preocupé.

-No se notó mucho.

-Terry después de lo pasado yo..., además, supe que..

-Buenas tardes, dijo Candy cordialmente acercándose.

-¿Usted es..?

-Candy, ¿me recuerda?

-Claro que sí, ¿cómo estás?

Terry se sorprendió al notar el tono amistoso que usaba con ella y los miró interrogativamente.

-Candy, por qué le hablas así?

-Porque es tu padre no?

-Si pero qué pasa?

-Yo lo conozco, sabes?

-Cómo es eso. Yo no quiero que tengas relación alguna con este hombre.

-Terry, has demostrado ser una mejor persona que la que creen los demás. Eres una persona increíble. Por qué arruinar tu imagen por alguien a quien en realidad debes amar. Aprovecha esta oportunidad. Yo ya sé quien es mi madre, pero ella ya murió. De mi padre no sé nada. Tú que lo tienes, no lo desprecies. Los dejaré hablando solos.

Candy se aleja. Entonces aprovecha el Duque para decirle a Terry:

-Ahora comprendo por qué la amas.

-Demasiado tarde lo comprendiste. Una vez te pedí ayuda por ella y no moviste un dedo.

-Yo no sabía lo importante que era.

-Te supliqué, eso debió haberte bastado. Nunca lo hubiera hecho de no ser importante para mí. Ahora, es tarde y con Candy no hemos descansado, adiós, dijo fríamente.

-Hijo, por favor, le dijo tomando su brazo y en un tono desconocido para Terry, casi suplicante.

Candy los miraba y se daba perfecta cuenta que no hacían muchos avances y decidió entrometerse:

-¿Y?, ¿ya se arreglaron? les preguntó casualmente.

- Nos vamos, dijo Terry tomando su mano.

-¿Irnos? Al menos le habrás dicho sobre nuestro próximo matrimonio.

Terry la miró y luego a su padre que no podía disimular su asombro y alegría:

-¿Se van a casar?

-Sí, ¿no va a felicitarnos?, usted es uno de los primeros en saberlo, dijo Candy ignorando el apretón en su mano.

-Claro que sí, dijo Richard Grandchester, su futuro suegro, procediendo a abrazarla fraternalmente y luego a su hijo, al cual parecía no haberle hecho ninguna gracia la revelación de Candy.

-Desde ya está cordialmente invitado.

-¡Candy! le decía Terry a punto de perder la paciencia.

-Discúlpenos un momento por favor.

Candy alejó un poco a Terry:

-¡Qué estás haciendo!

-Terry, ¿me amas?

-Eso lo sabes, dijo él irritado.

-Muy pocas veces te he pedido algo.

-¿QUE ES lo que quieres?

-Por favor dale otra oportunidad, es tu padre.

Era imposible resistirse a los ojos de Candy y como ella lo viera titubear:

-Terry sería tan hermoso que compartiera con nosotros ese día tan importante.

La miró seriamente y en parte porque ya le estaba cansando la situación:

-Sólo porque TU me lo pides. Después de la boda todo seguirá como antes.

-Está bien.

Ya se le ocurriría algo después para que lo hiciera de corazón.

El Padre de Terry, quería que ellos se hospedaran en su casa, pero Terry solo al pensar de estar nuevamente con sus hermanos hizo una cara de asqueado que Candy notó inmediatamente.

-Señor Grandchester, discúlpenos pero nosotros regresamos a América en un par de días. No queremos molestar a su esposa.

-Está bien Candy, pero al menos almorcemos juntos para que podamos platicar.

-Padre... Ya comimos, gracias.

-Terry... entonces cenamos?

-Candy! Bueno, está bien.

A las 7 de la noche fueron a cenar, platicaron bastante, Terry siempre callado, y Candy tratando de romper